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El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

Periódico Digital Qcom.es: El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

3 DE octubre DE 2025

Azucarera cierra Jerez: Andalucía se queda sin campaña remolachera

La organización COAG Andalucía denuncia que la multinacional Azucarera ha preferido, porque se le permite y nadie ha hecho nada por evitarlo, recurrir a la importación de remolacha desde terceros países antes que garantizar la sostenibilidad del cultivo en nuestra tierra, condenando a agricultores y zonas productoras al abandono.

El responsable de Remolacha de COAG Andalucía, Diego Bellido, señala que con el cierre de la fábrica de Jerez de la Frontera (Cádiz),estamos ante un desmantelamiento del sector similar a la reconversión de 2005, un sinsentido económico, social y ambiental que deja nuestras tierras en manos de importaciones”.

COAG Andalucía advirtió ya el pasado mes de julio y lamentablemente se ha cumplido. La industria de la multinacional Azucarera, ubicada en Jerez anunció que no habrá más campañas de molturación de remolacha. Una decisión que, según esta OPA, supone un auténtico desastre para el sector y para las comarcas productoras de Cádiz y Sevilla, donde este cultivo ha sido tradicionalmente un motor económico y social.

Bellido fue tajante al respecto, afirmando que “si cierra la fábrica, desaparece el cultivo. Estamos hablando de un cultivo social, vinculado a nuestro territorio, que ahora se va a sustituir por importaciones de materia prima traída en barco desde la otra punta del mundo, mientras se abandona a los productores locales, asfixiados por el incremento de costes y la falta de precio y de rentabilidad”.

La situación que hoy se confirma era una muerte anunciada, añade COAG. En la pasada campaña apenas se sembraron unas 6.000 hectáreas en Andalucía, de las cuales 3.600 correspondieron a Cádiz y 2.200 a Sevilla, muy lejos de las 9.000 o 10.000 hectáreas de años anteriores.

A ello se sumó la caída de los precios ofrecidos por la industria, que desincentivó a muchos agricultores a sembrar, y unas condiciones climáticas adversas: las lluvias de octubre retrasaron las siembras y las de marzo favorecieron la aparición de enfermedades como la cercospora, que impidieron realizar tratamientos a tiempo y causaron daños graves en muchas parcelas. También se registraron incidencias con plagas de chinches, que elevaron aún más los costes de producción.

El resultado fue una campaña ruinosa, con rendimientos muy bajos. En las parcelas de riego a pie apenas se alcanzaron entre 50 y 60 toneladas por hectárea, cuando en campañas anteriores muchas superaban las 100. Solo los cultivos de secano ofrecieron algo mejores resultados gracias a las lluvias, aunque no hay otro cultivo alternativo donde los agricultores puedan aplicar las ayudas agroambientales (API), ya que en secano no se siembra algodón.

“La remolacha fue, junto con el algodón, uno de los cultivos que impulsaron el despegue económico de nuestras localidades. Hoy, sin embargo, hablamos de un cultivo residual, sin relevo generacional y sin planificación industrial. Con el cierre de la fábrica de Jerez, el futuro de la remolacha en Andalucía queda sentenciado. La pérdida de los apoyos agroambientales y la falta de alternativas en secano suponen un golpe devastador para el territorio, similar a la reconversión de 2005”, denunció Bellido.

Importación de azúcar

Además, el sector ha realizado cursos y formación específica durante años para mejorar técnicas de cultivo, sanidad vegetal y eficiencia productiva, que ahora quedan sin sentido ante el cierre de la fábrica y la pérdida del cultivo.

COAG Andalucía lamenta que la industria haya preferido (porque se le permite y nadie ha hecho nada para impedirlo) recurrir a la importación de remolacha desde terceros países antes que garantizar la sostenibilidad del cultivo en nuestra tierra, condenando a agricultores y zonas productoras al abandono.

Nos preguntamos qué vamos a hacer ahora con las tierras de secano. Se está destruyendo un modelo productivo que daba vida al territorio para ponerlo en manos de multinacionales que traen en barcos la materia prima y los alimentos desde la Cochinchina. Estamos ante un desmantelamiento del sector similar a la reconversión de 2005, un sinsentido económico, social y ambiental que deja nuestras tierras en manos de importaciones”, concluyó Bellido.

Ante esta grave situación, que supone un importante varapalo para el sector agrario andaluz, con multitud de frentes, COAG Andalucía solicita la implicación urgente de las Administraciones para evitar la pérdida de un cultivo histórico, proteger el territorio y mantener las ayudas agroambientales que han sustentado la viabilidad de la remolacha en secano.

Al respecto, en unas breves declaraciones, el consejero de Agricultura de la Junta de Andalucía, Ramón Fernández-Pacheco, consideró que la decisión de Azucarera, que le fue comunicada el pasado 1 de octubre, de llevarse en la campaña de 2026 la producción de remolacha de la planta de Jerez de la Frontera (Cádiz) a la de Toro (Zamora) es "una mala noticia" para Andalucía y espera que sea "coyuntural".

La Consejería ha citado a los responsables de la empresa esta semana para "asegurarnos de que se trata de una decisión coyuntural de este año y no algo estructural" y para "ver de qué modo la Junta puede contribuir a redirigir esa decisión que dejaría en una situación complicada a todos los productores de Andalucía."

Fernández-Pacheco recordó que se trata de un cultivo especialmente importante en la provincia de Cádiz y que el objetivo de la Junta es que esa decisión empresarial no la acabe pagando el cultivador gaditano de remolacha.

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