3 DE junio DE 2026
Farm Europe. Grupo de Expertos en Economia Rural de la UE
Tras la reciente declaración del comisario ante el Parlamento Europeo sobre biocombustibles sostenibles, hemos escrito al Comisario Tzitzikóstas para recordar que los biocombustibles basados en cultivos de la UE deben incluirse plenamente en la categoría de biocombustibles sostenibles.
No conllevan un alto riesgo de cambio indirecto en el uso del suelo (ILUC), no han contribuido al aumento de los precios de los alimentos ni al desplazamiento de tierras, y generan coproductos significativos, incluyendo piensos animales de alto contenido proteico, biocombustibles avanzados y bioquímicos. Lejos de competir con la seguridad alimentaria, su producción la apoya activamente.
La tendencia continua de abandono de tierras agrícolas en toda la UE —impulsada por una rentabilidad agrícola insuficiente— debería llevar a la Comisión Europea a reforzar la demanda de la producción de biocombustibles basados en cultivos de la UE, reforzando la soberanía alimentaria, la autonomía estratégica de la UE y la resiliencia económica rural, y allanando el camino para intensificar otras corrientes de bioeconomía.
Por ello, instamos a la Comisión a respetar el principio de neutralidad tecnológica en todos los marcos legislativos relevantes —incluida la revisión en curso de los estándares de CO₂ para vehículos ligeros y pesados— y a garantizar que todos los combustibles renovables sostenibles sean debidamente reconocidos.
Los biocombustibles basados en cultivos de la UE son una herramienta de descarbonización asequible y fácilmente desplegable que aprovecha la infraestructura y las flotas de vehículos existentes, genera ingresos para los agricultores de la UE y apoya la soberanía energética de Europa.
En la carta también planteamos una preocupación crítica sobre la integridad del mercado: las importaciones de biocombustibles del Anexo IX desde China se multiplicaron por siete entre 2017 y 2023, alcanzando aproximadamente 3 millones de toneladas, es decir, aproximadamente el 20% del consumo total de biocombustibles de la UE.
Una parte sustancial de estas importaciones ha sido identificada como fraudulenta, implicando el etiquetado incorrecto del aceite de palma virgen y sus derivados como aceite de cocina usado u otras materias primas que califican.
Este fraude, documentado por el Tribunal de Cuentas de la Unión Europea (2016 y 2023) y reconocido en la propia decisión ejecutora de la Comisión del 18 de julio de 2025, está estructuralmente incentivado por el mecanismo de doble conteo previsto en la Directiva de Energías Renovables.
Al respecto advertimos que, sin abordar este fraude, la disponibilidad real de biocombustibles avanzados está claramente exagerada, y el argumento para marginar los biocombustibles basados en cultivos en la UE se basa en una imagen distorsionada del mercado.
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