27 DE febrero DE 2026
La Bóveda Global de Semillas de Svalbard ha recibido por primera vez en su historia semillas de olivo, marcando un hito en la conservación internacional de la diversidad genética de este cultivo emblemático del Mediterráneo.
La iniciativa ha sido liderada por el Consejo Oleícola Internacional (COI), en colaboración con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) y diversos centros de investigación españoles.
El acto simbólico de entrega contó con la presencia de Jaime Lillo, director ejecutivo del COI, y Kent Nnadozie, secretario del Tratado Internacional sobre los Recursos Fitogenéticos para la Alimentación y la Agricultura (TIRFAA).
Protección del patrimonio genético del olivo
El depósito supone un avance estratégico en la protección de una especie que ya se cultiva en los cinco continentes y que enfrenta desafíos globales como:
- Cambio climático
- Pérdida de biodiversidad
- Nuevas plagas y enfermedades
Preservar la diversidad genética del olivo no solo garantiza la continuidad de un cultivo milenario, sino que también refuerza la seguridad alimentaria y la producción sostenible de aceite de oliva, uno de los pilares de la dieta mediterránea.
Cooperación científica e institucional
El proyecto se enmarca en la iniciativa europea H2020 GEN4OLIVE y ha contado con la participación de:
- Universidad de Córdoba
- Universidad de Granada
- Centro de Recursos Fitogenéticos CRF-INIA
- Consejo Superior de Investigaciones Científicas
Las semillas proceden del Banco de Germoplasma Mundial de Olivo de Córdoba, que alberga más de 700 variedades de países miembros del COI, así como de poblaciones silvestres (acebuches) de la Península Ibérica y Canarias.
Un proceso técnico de máxima exigencia
El procedimiento ha incluido:
- Recolección de frutos y extracción de semillas
- Secado y procesado de endocarpos
- Ensayos de viabilidad germinativa
- Conservación en condiciones controladas (-18ºC)
Las semillas fueron separadas en tres lotes: uno destinado a uso científico, otro conservado en España como copia de seguridad y un tercero enviado a Svalbard en sobres herméticos especiales, con trazabilidad completa.
La conservación a largo plazo permite revisar periódicamente la viabilidad y sustituir lotes si fuera necesario, garantizando la protección de este patrimonio fitogenético.
Un paso decisivo para el futuro del sector oleícola
La incorporación del olivo a la Bóveda Global de Svalbard —considerada el “arca de Noé” de las semillas— representa una red de seguridad internacional para productores, investigadores e industria oleícola ante un escenario de creciente incertidumbre climática.
El depósito refuerza el compromiso global con la biodiversidad agrícola y consolida la cooperación entre organismos internacionales, instituciones científicas y administraciones públicas para salvaguardar los cultivos estratégicos del futuro.
Qcom-es © 2026 | Todos los derechos reservados