2 DE septiembre DE 2026
La Unión Europea (UE) tenía previsto vetar la entrada en su territorio de carne o productos de origen animal procedentes de Brasil desde este jueves 3 de septiembre por la falta de garantías suficientes del país sudamericano sobre el cumplimiento de las normas comunitarias sobre el uso de antibióticos o antimicrobianos en el ganado.
En consecuencia, Brasil dejará de estar autorizado para exportar a la UE animales destinados a la producción de alimentos y productos de origen animal para consumo humano, en particular la carne de vacuno (bovino), las aves de corral, la carne equina, los productos de acuicultura, la miel y las tripas.
No obstante, en el caso de la carne de ave y de la miel, un equipo técnico comunitario inició a finales del pasado mes una auditoría, que concluirá este viernes 4 de septiembre, cuyo fin es verificar si los productores brasileños cumplen o no con las normas europeas sobre el uso de antibióticos.
El resto de productos, según los medios, no va a ser analizado porque Brasil no puede aportar las garantías requeridas, sobre todo el ciclo de vida de los animales en el momento de la auditoría (caso por ejemplo de la carne de vacuno y de los huevos), o porque las exportaciones a la Unión no están autorizadas de facto, como sucede con los productos de la acuicultura.
En concreto, la legislación de la UE contempla que no está permitido el uso de antibióticos para fomentar el crecimiento o para aumentar el rendimiento productivo en el ganado y, además, tampoco deben utilizarse para el tratamiento de las enfermedades animales antimicrobianos que están reservados para el caso de infecciones humanas.
Desde la Comisión Europea señalaron que si el resultado de esas inspecciones a los productores de carne de ave y de miel fuera positivo en el uso de estos medicamentes, Bruselas podría plantearse volver a autorizar a Brasil su exportación. Algo que, no obstante, no ocurriría pronto, porque antes se tendría que analizar la información recopilada y redactar unas conclusiones, lo que exigirá su tiempo.
A pesar de todo, la CE continúa en estrecha colaboración con las autoridades brasileñas e insiste en exigr garantías que abarquen todo el ciclo vital de la producción, transformación y comercialización de las aves y de la miel.
En el caso de la carne de vacuno, por ahora, la situación es distinta, recalcando que son medidas provisionales de mercado en la confianza de que Brasil encuentre soluciones para resolver esta situación con el fin que puedan reanudarse las exportaciones de ese país más pronto que tarde.
Reciprocidad real
Por su parte, la organización agraria ASAJA considera que la decisión de suspender el comercio de carne procedente de Brasil por parte de la UE es un paso hacia la reciprocidad real y reclama que se aplique con firmeza y sin prórrogas, por lo que valora positivamente su entrada en vigor.
ASAJA considera esta decisión de Bruselas un avance en una reivindicación histórica del sector: que los productos importados deben cumplir las mismas exigencias de seguridad alimentaria, trazabilidad y bienestar animal que soportan los ganaderos europeos.
También reclama la aplicación estricta y sin prórrogas de la suspensión, recogida en el Reglamento de Ejecución (UE) 2026/1189, y advierte de que solo tendrá valor si se hace cumplir: el protocolo de certificación brasileño sigue en fase inicial y ninguna granja ha sido certificada.
En este sentido, pide reforzar los controles en frontera y ampliar el veto más allá de los antimicrobianos, a todas las irregularidades detectadas en las auditorías comunitarias.
Además, ASAJA subraya que Brasil forma parte de Mercosur, por lo que es insostenible el argumento del Gobierno de que esta suspensión nada tiene que ver con el acuerdo UE-Mercosur.
La organización recuerda su nota del 31 de julio, cuando denunció que la secretaria de Estado de Comercio, Amparo López Senovilla, ofreciera el 16 de julio en Sao Paulo, en plena gira por Mercosur, el apoyo de España para que Brasil aportase las garantías exigidas por la UE. Resulta contradictorio allanar el camino a Brasil cuando la primera obligación del Gobierno es defender a sus agricultores y ganaderos.
La credibilidad del sistema europeo de seguridad alimentaria depende de aplicar las mismas reglas a todos. El acuerdo con Mercosur todavía debe ser ratificado por el Parlamento Europeo, y ASAJA confía en que hitos como este hagan reflexionar a los eurodiputados españoles.
Este 3 de septiembre, concluyó esta organización agraria, no es un punto final, sino un paso hacia una reciprocidad real y verificable.
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