18 DE junio DE 2026
La Red de Alerta Sanitaria y Veterinaria (RASVE) del Ministerio de Agricultura informó que, desde la última nota de actualización de la situación de Peste Porcina Africana (PPA), enviada el 11 de junio de 2026, los Servicios Veterinarios Oficiales (SVO) de la Generalitat de Catalunya notificaron la detección de un nuevo foco, que incluye un total de 2 casos en jabalíes, en municipios incluidos en la zona restringida II dentro de la zona delimitada por vallados perimetrales, tratándose de un animal hallado muerto y otro capturado.
Con este ascienden a 56 los focos notificados hasta la fecha, 3 de ellos primarios y 53 secundarios (ver mapa 1), que incluyen un total de 344 casos/jabalíes positivos en 13 municipios: Cerdanyola del Vallès, Sant Cugat del Vallès, Sant Quirze del Vallès, Terrassa, Rubí, Molins de Rei, Sant Feliu de Llobregat, Sant Just Desvern, Barcelona, Sabadell, El Papiol, Castellbisbal y Esplugues de Llobregat (ver mapa 2).
Además, hasta la fecha se han analizado otros 7.010 animales que han resultado negativos, de los cuales 5.806 corresponden a animales capturados o abatidos sin mostrar sintomatología clínica, y 1.204 se han investigado por vigilancia pasiva (cadáveres enteros o restos hallados en el medio natural o animales con sintomatología abatidos) en las zonas restringidas y sus alrededores (ver mapas 1 y 2).
Siguen desarrollándose intensas labores de búsqueda de cadáveres de jabalíes, así como las actuaciones dirigidas a la reducción de las poblaciones de jabalíes en la zona, principalmente mediante el empleo de trampas de captura y el control poblacional realizado por agentes rurales y cazadores específicamente formados, bajo la supervisión de la autoridad competente.
De igual modo, se continúa trabajando en la instalación y supervisión de medidas de aislamiento, se han reforzado los vallados y otro tipo de barreras, priorizando el control en corredores de uso de jabalíes, que se van adaptando a la evolución de la situación epidemiológica.
En cuanto a las actuaciones en granjas y otros establecimientos de porcino localizados en las zonas I y II, los SVO mantienen sus controles, inspeccionándose sus medidas de bioseguridad y realizando la vigilancia pasiva reforzada establecida por la normativa comunitaria en las explotaciones comerciales, sin haberse detectado ningún caso positivo en cerdo doméstico. Además, la gran mayoría de explotaciones localizadas en zona II se encuentran actualmente vacías.
La RASVE señala que se mantiene un alto nivel de alerta con refuerzo de vigilancia pasiva y bioseguridad en explotaciones de porcino y en poblaciones de jabalíes silvestres, tanto en Cataluña como en el resto de España, y recuerda que la PPA es una enfermedad no zoonósica, es decir, las personas no son susceptibles a la infección ni por contacto con los animales ni por ingestión de productos derivados de ellos.
Dada la situación, por tanto, considera necesario extremar las medidas de bioseguridad en todas las explotaciones de ganado porcino y jabalíes, y en el transporte de animales de esta especie. Así mismo, se recuerda la obligación de comunicar a los SVO de las CCAA sobre cualquier sospecha que se detecte, tanto en jabalíes silvestres como en explotaciones de ganado porcino en todo el territorio nacional.
Piden más intensidad ee las medidas de control
Por otro lado, el informe de seguimiento elaborado por un Comité de científicos para el Gobierno central sobre el brote de Peste Porcina Africana (PPA) detectado a finales de noviembre en jabalíes en Cataluña concluye que las medidas de control realizadas no alcanzan el nivel deseado.
En el dossier de 10 páginas, consultado por EFEAgro, los científicos constatan que "ninguna de las principales medidas de control (barreras, vigilancia epidemiológica, eliminación de cadáveres y reducción de población de jabalíes) ha logrado aplicarse hasta el momento con toda la intensidad deseable".
El informe que, en esta ocasión no aborda el interrogante sobre el origen del virus, pone el foco en que el número de jabalíes abatidos hasta la fecha "es importante, pero alejado del objetivo estimado por la autoridad competente".
De hecho, detalla que se han cazado 363 jabalíes de media por semana cuando la estimación oportuna era de 800 jabalíes cada siete días.
Es evidente, se señala en el informe, que este objetivo ha resultado ser demasiado optimista y resulta conveniente su redefinición constante, sobre la base de datos más fiables sobre densidad de jabalíes".
En todo caso, el Comité valora el gran esfuerzo realizado, el cua está muy condicionado por las dificultades y singularidades del brote.
Entre las medidas adoptadas para contener el brote, se hace mención a las barreras (vallados) en las zonas afectadas, porque "han demostrado ser clave en la erradicación" de brotes de PPA en Europa. Por eso, es "necesario revisar, mantener y reparar diariamente la totalidad de los vallados".
El esfuerzo dedicado a esta medida ha sido considerable y, sin duda, ha contribuido notablemente a amortiguar la expansión del virus, pero esta medida no puede por si sola frenar el avance de la enfermedad.
En cuanto a la búsqueda, extracción y eliminación de cadáveres de jabalíes, se ha priorizado la detección con perros especializados dadas las condiciones particulares de la periferia de Barcelona.
Actualmente se cuenta con 10 perros y sus guías, que en una semana pueden prospectar una superficie de aproximadamente 10 kilómetros cuadrados (el 6% de la superficie total con casos.
Al igual que con los vallados, los científicos ven imprescindible peinar y recorrer de forma sistemática la totalidad del área potencialmente infectada, idealmente con frecuencia semanal y, como mínimo, mensual.
El Comité aporta una decena de recomendaciones para seguir abordando el brote como la que ya propuso en su informe inicial de crear una zona blanca (una franja vacía de jabalíes).
Además, recomienda establecer objetivos semanales de extracción diferenciados por zonas; realizar búsquedas en las zonas de riesgo de la periferia del área; continuar extremando las condiciones de bioseguridad; optimizar prácticas agronómicas; y una gestión correcta de los forrajes, pajas y grano en la zona donde han aparecido animales infectados.
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