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El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

Periódico Digital Qcom.es: El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

8 DE julio DE 2026

Estrategia de la UE para la ganadería y las proteínas: ¿cumplirá la CE antes de agotar el plazo?

COPA-Cogeca. Organización europea de los productores agrarios y sus cooperativas

La Comisión Europea presentó su tan esperada Estrategia Ganadera y su Plan de Acción de Proteínas, dos comunicaciones emblemáticas anunciadas en la Visión para la Agricultura y la Alimentación.

Celebramos el renovado reconocimiento político del papel estratégico de la ganadería y la producción de proteínas en Europa. Sin embargo, dado que la actual Comisión se encuentra ya cerca de la mitad de su mandato, las organizaciones advierten que demasiados elementos siguen siendo meras declaraciones de intenciones o carecen de la claridad operativa y técnica necesaria para una implementación efectiva.

Las dos comunicaciones marcan principalmente un importante cambio de tono. Tras años en los que la ganadería fue retratada con demasiada frecuencia como parte del problema, la Comisión reconoce ahora su contribución a la seguridad alimentaria, la vitalidad rural, la economía circular y la producción de proteínas de alta calidad y energía renovable.

La Comisión también reconoce los riesgos asociados a la descapitalización del sector ganadero europeo, la importancia de la circularidad de los nutrientes, la valorización del estiércol y los subproductos animales, y la necesidad de abordar los procedimientos de autorización y la Directiva sobre nitratos.

Todas estas son cuestiones que el sector agrícola lleva reclamando desde hace muchos años.

De igual modo, la Estrategia de Proteínas identifica acertadamente la necesidad de reforzar la autonomía estratégica de la Unión Europea reduciendo su dependencia de los piensos proteicos importados, basándose en objetivos que parecen realistas y alcanzables para 2035.

El reconocimiento del papel que desempeñan los agricultores europeos en el desarrollo de una producción proteica sostenible y el objetivo de diversificar las fuentes de proteínas constituyen importantes avances.

Sin embargo, ambas comunicaciones siguen centradas en gran medida en las evaluaciones, el seguimiento y la comparación de resultados, mientras que incluso una lectura atenta de los anexos dificulta la identificación de acciones o medidas concretas que proporcionen un alivio tangible a los agricultores sobre el terreno.

Por ejemplo, la Estrategia Ganadera incluye referencias a la valorización del estiércol y al riesgo de descapitalización de las explotaciones ganaderas, pero no propone medidas claras para abordar estos desafíos.

El Plan de Proteínas reconoce el papel de los biocombustibles y la agricultura de carbono, pero no aclara si se otorgará flexibilidad al límite del 7% para los biocombustibles derivados de cultivos. 

En materia de investigación, la Comunicación carece de una estrategia sólida y coordinada, sin un programa centralizado y racionalizado a largo plazo que oriente la innovación en cultivos proteicos, y se basa en cambio en un conjunto fragmentado y discontinuo de proyectos de Horizonte Europa.                     

Bienestar animal

La Estrategia Ganadera se vuelve considerablemente más precisa en lo que respecta al bienestar animal. La anunciada eliminación progresiva de las jaulas, con propuestas legislativas previstas para finales de 2026 para gallinas ponedoras y pollos de engorde y para 2027 para el sector porcino, es sin duda una de las pocas acciones verdaderamente concretas que contiene la Estrategia.

Sin embargo, si bien la Comisión reconoce los importantes costes de inversión asociados a estas transiciones, no proporciona una hoja de ruta creíble para su financiación.

Los ganaderos se enfrentan una vez más a futuras obligaciones, mientras que el apoyo se limita a referencias a un "posible instrumento financiero específico para el sector ganadero" y otras posibles opciones de financiación.

Habríamos esperado un plan de inversión claro, respaldado por compromisos de financiación concretos y un calendario realista, en lugar de promesas de explorar soluciones posteriormente.

En esta etapa, resulta difícil ofrecer una valoración definitiva de estas dos comunicaciones. Su verdadero carácter estratégico dependerá, en última instancia, de cómo se traduzcan en acciones concretas y de su conexión con los debates en curso sobre la PAC y el próximo Marco Financiero Plurianual (MFP), donde el apoyo adecuado y común al sector en toda la UE se ve considerablemente debilitado.

Esta ambición solo podrá materializarse si va acompañada de medidas legislativas y financieras concretas que deberían incluir, entre otras prioridades, una iniciativa legislativa para simplificar los procedimientos de autorización de proyectos agrícolas como parte de una revisión más amplia del marco legislativo de la UE en materia de naturaleza; una revisión pragmática de la Directiva sobre nitratos; una Política Agrícola Común ambiciosa y con financiación suficiente, que incluya ayudas acopladas cuando proceda. 

También debería incluir una política comercial coherente que proteja eficazmente al sector agrícola; una auténtica estrategia a largo plazo para la investigación y la innovación en la producción de proteínas vegetales, así como recursos específicos para promover los productos agrícolas europeos en un momento en que se prevén importantes recortes en el presupuesto de la política de promoción de la UE.

Ya hemos superado casi la mitad del mandato de esta Comisión Europea. Dado el tiempo necesario para la deliberación en las instituciones de la UE, es hora de pasar de la fase de intenciones a la de acción, si queremos ver las primeras medidas sensatas antes de que finalice este mandato. 

Qcom.es no se responsabiliza ni se identifica necesariamente con las opiniones expresadas por sus colaboradores, limitándose a convertirse en canal transmisor de las mismas