3 DE marzo DE 2026
Gonzaga Ruiz de Gauna Gutiérrez. Director de Biovegen
Hoy CRISPR es un acrónimo popularizado, usado en miles de artículos científicos y divulgativos, todo un icono de la tecnología más disruptiva. CRISPR engloba las siglas en inglés de Clustered Regularly Interspaced Short Palindromic Repeats, algo así como repeticiones palindrómicas cortas agrupadas y regularmente espaciadas (Sic).
Es la nueva técnica de edición genética (NGT, otro acrónimo anglosajón) más prometedora. Piensen en clave de avances médicos, de mejora vegetal o animal, de sostenibilidad ambiental o de reprogramación de microorganismos.
Da igual, el CRISPR es la herramienta más precisa, barata, segura, rápida y efectiva para trabajar el genoma de los seres vivos, para editar tanto su ADN (ácido desoxirribonucleico) como en su caso su ARN (ácido ribonucleico). Es, probablemente, el mayor homenaje que la biología se ha dado a sí misma, al menos en lo que llevamos de siglo.
Tan revolucionario que en 2020 mereció el Nobel de Química, que recogieron las dos científicas que han puesto patas arriba a la biología molecular, la estadounidense Jennifer Doudna y la francesa Emmanuelle Charpentier. Pero el manido acrónimo tiene sello español y fue acuñado mucho antes por un investigador alicantino, Francisco Juan Martínez Mojica. Fue en 2002....
El artículo integro continúa en el archivo pdf adjunto...
Foto: De derecha a izqda, Francisco J. Martínez Mojica -descubridor del CRISPR-, Enmanuelle Charpentier y Jeniffer Doudna -quienes convirtieron su hallazgo en una herramienta clave para la edición genética- posan en la gala poco antes de recibir el Premio 2017 Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en Biomedicina. FOTO CEDIDA POR FUNDACIÓN BBVA.
ARTÍCULO ÍNTEGRO DE GONZAGA RUIZ DE GAUNA. DIRECTOR DE BIOVEGEN:
Qcom-es © 2026 | Todos los derechos reservados