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El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

Periódico Digital Qcom.es: El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

26 DE septiembre DE 2025

29 de septiembre: cómo concienciar y reducir la pérdida y el desperdicio de alimentos

El Día Internacional de Concienciación sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos se celebra anualmente el 29 de septiembre. Esta fecha fue proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas para visibilizar el problema del desperdicio de alimentos y para promover, además, acciones para reducirlo a nivel mundial.

Un tercio de los alimentos producidos en el mundo acaba en la basura. El resultado es un alto coste ambiental, social y económico. Frenar este problema requiere acción conjunta: concienciar en las aulas, adoptar hábitos responsables en casa y desarrollar soluciones innovadoras en la industria.

Con motivo, desde el Centro de Investigación Marina y Alimentaria (AZTI), se ha invitado a descubrir cómo se puede transformar este reto en una oportunidad para un futuro más sostenible.

Por ejemplo, el proyecto europeo NEWFEED investiga cómo aprovechar residuos como el raspón de uva, la cáscara de naranja y la torta de aceituna para elaborar piensos sostenibles.

Esta iniciativa promueve la economía circular en el sector ganadero mediterráneo, reduciendo el desperdicio y fomentando el uso de ingredientes locales.
 La valorización de residuos agroalimentarios en ingredientes de alto valor para la ganadería es ya una realidad.

Tras cuatro años de trabajo conjunto, un consorcio internacional de 14 entidades ha demostrado que subproductos de la uva, la naranja y la aceituna pueden transformarse en piensos sostenibles de proximidad (KM0), reforzando la economía circular en el sector agroganadero mediterráneo.

Coordinado por el centro tecnológico AZTI, el proyecto NEWFEED ha desarrollado y validado estos nuevos ingredientes locales para la alimentación de rumiantes y aves de corral. Mediante procesos innovadores y ensayos en laboratorio y granja, se ha conseguido mejorar la digestibilidad y el perfil nutricional del raspón de uva, la cáscara de naranja y la torta de aceituna, permitiendo su inclusión en la dieta animal sin comprometer la salud ni la calidad de los productos.

Según destacó David San Martin, experto de AZTI en Sostenibilidad Alimentaria, "el uso de subproductos de la industria alimentaria como piensos secundarios transformará la producción ganadera en un sistema más sostenible, capaz de responder a la creciente demanda de carne, lácteos y huevos en la región mediterránea.”

Tres cadenas de valor circulares

El consorcio ha trabajado con empresas agroalimentarias y centros de investigación en la validación de tres cadenas de valor que demuestren cómo la economía circular puede reducir costes de gestión de residuos e insumos, al tiempo que abre la puerta a productos innovadores como suplementos funcionales o piensos enriquecidos y sostenibles.

Las oportunidades de negocio de NEWFEED se han concebido en tres regiones diferentes del Mediterráneo: España, Grecia y Egipto.

El caso de España ha estado coordinado por AZTI y ha contado con la colaboración del centro tecnológico NEIKER, el proveedor de tecnología RIERA NADEU y Bodegas Baigorri para validar el uso del raspón de uva como ingrediente alimentario de ovejas y bovinos lecheros.

En Grecia, el foco se ha puesto en transformar la cáscara de naranja en proteína para ovejas lecheras.

Y, en Egipto, la torta de aceituna se ha convertido en pienso para pollos de engorde.

“Cada contexto presenta condiciones técnicas, económicas y normativas diferentes, por lo que el éxito de implementar estos modelos a futuro requerirá adaptar la solución a las capacidades locales, fomentar la colaboración con los actores clave y disponer de herramientas que faciliten la toma de decisiones como guías metodológicas o plataformas digitales”, explica el experto de AZTI.

La iniciativa NEWFEED, financiada por el programa PRIMA de la UE con más de 2 millones de euros, ha contado con la participación de 14 socios de cuatro países mediterráneos como la Confederación Española de Fabricantes de Alimentos Compuestos para Animales (CESFAC), la Unión Agroganadera de Álava (UAGA), Bodegas Baigorri y Riera Nadeu, en España.

Educar contra el desperdicio alimentario

Cada año, en Europa se pierden y desperdician millones de toneladas de alimentos. Un fenómeno que no solo tiene consecuencias económicas, sino también sociales y medioambientales, puesto que cada alimento que termina en la basura representa recursos naturales desaprovechados, energía invertida en balde y una oportunidad perdida para avanzar hacia u sistema alimentario más sostenible. 

La experiencia nos ha demostrado, apunta AZTI, que la educación es la herramienta más poderosa para cambiar hábitos, y que esta debe empezar desde edades tempranas. Los niños y niñas de hoy no solo son las personas consumidoras del mañana, sino que ya pueden actuar como agentes de cambio en sus hogares y comunidades. 

El papel de FoodEducators 

En este camino hacia una mayor alfabetización alimentaria, proyectos como FoodEducators, impulsado por EIT Food, juegan un papel clave. La iniciativa ofrece a docentes de toda Europa unidades didácticas listas para usar, diseñadas para trabajar en el aula a través de dinámicas participativas, juegos de rol, debates y actividades prácticas. 

Entre sus recursos destaca la unidad sobre desperdicio y pérdida de alimentos, que invita al alumnado a reflexionar sobre las causas y consecuencias de este problema global, así como a explorar soluciones desde su propia realidad cotidiana.

La novedad es que este material, ya utilizado por cientos de profesores, se encuentra disponible no solo en castellano, sino también en euskera, gallego y catalán. De este modo, se avanza hacia una educación más inclusiva y adaptada a la diversidad lingüística y cultural de nuestro territorio. 

Los materiales incluyen datos actualizados, hojas de trabajo, vídeos y experimentos que no solo facilitan la labor del profesorado, sino que convierte al alumnado en protagonista del aprendizaje.

Al reflexionar, debatir y experimentar en primera persona, los niños y niñas adquieren no solo conocimientos, sino también una actitud crítica y responsable frente al desperdicio alimentario. 

Proyecto TITAN 

La educación en alimentación, sin embargo, no se limita al ámbito escolar. También debe extenderse a los hogares y aprovechar las herramientas digitales que forman parte de la vida cotidiana de los más pequeños. En este sentido, uno de los pilotos del proyecto europeo TITAN (Horizon Europe) aporta una visión innovadora. 

Se trata de la herramienta “360° Healthy nutritional habits tool for kids”, cuyo objetivo es fomentar hábitos nutricionales saludables en niños y niñas de entre 6 y 12 años. El piloto se basa en la creación de un chatbot nutricional adaptado al lenguaje y la perspectiva infantil, pero orientado también a madres, padres y educadores. 

La idea es sencilla y poderosa: aprovechar las nuevas tecnologías para que los más pequeños aprendan sobre nutrición de manera interactiva, divertida y personalizada. El prototipo, que se desarrolla inicialmente en español, se testará también en Polonia, Finlandia y Noruega, permitiendo conocer cómo diferentes contextos culturales influyen en la adopción de hábitos saludables. 

Esta herramienta no solo busca transmitir información, sino también motivar cambios reales en la conducta alimentaria, evitando problemas de salud asociados a una dieta inadecuada y contribuyendo, a largo plazo, a un sistema alimentario más equilibrado y sostenible. 

Sembrar conciencia hoy para cosechar sostenibilidad mañana 

La lucha contra el desperdicio alimentario requiere un enfoque integral: políticas públicas, innovación tecnológica, compromiso empresarial y, por supuesto, educación ciudadana desde la infancia. Proyectos como FoodEducators y TITAN muestran que es posible combinar metodologías participativas con herramientas digitales para implicar a niños, familias y comunidades en un cambio de mentalidad urgente.

Integrar actividades que fomenten la participación, que involucren a las familias y que además lo hagan desde un planteamiento lúdico y atractivo, conseguirá mejores resultados. Generar conocimiento y conciencia contribuirá a la toma de decisiones alimentarias más saludables y sostenibles.  

En definitiva, educar contra el desperdicio y promover hábitos saludables no es solo una tarea del presente, sino una inversión en el futuro.

Al sembrar conciencia en las nuevas generaciones, estaremos más cerca de construir un sistema alimentario justo, inclusivo y sostenible, donde cada alimento cuente y ningún recurso se pierda.

Recomendaciones para minimizar en los hogares el desperdicio de alimentos

Por último, el Centro de Investigación AZTI propone también, en un www.azti.es/como-minimizar-el-desperdicio-alimentario-en-los-hogares/?utm_campaign=News%20food&utm_medium=email&utm_source=food-cas&utm_content=minimizar-desperdicio-en-hogares">artículo de reciente publicación, elaborado por Jaime Zufía, coordinador de Procesos Eficientes y Sostenibles de esta institución, cómo minimizar el desperdicio de alimentos en los hogares,  con recomendaciones como controlar las existencias; planificar el menú semanal; elaborar una lista de la compra; llevar a cabo una compra responsable; conservar los alimentos adecuadamente; ajustar las raciones a lo necesario y, por supuesto, aprovechar las sobras. 

Fotos: www.azti.es

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