21 DE mayo DE 2026
La ONG Environmental Justice Foundation (EJF) publicó un documental y un informe, en el que denuncian la pesca ilegal con redes de enmalle a la deriva, que están prohibidas en el Mediterráneo, por parte de barcos de Marruecos que operan en aguas españolas del mar de Alborán, en el paso de agua entre Europa y África.
Esta ONG denuncia que sus investigaciones en tierra en cinco puertos marroquíes identificaron al menos 843 embarcaciones vinculadas a esta práctica y ha documentado ocho embarcaciones desplegando esas artes prohibidas.
El mar de Alborán es conocido por su biodiversidad, porque se cruzan aguas del Atlántico y del Mediterráneo.
Precisamente, la patronal de armadores, Cepesca, denunció hace unas semanas en el Senado la presencia en esa zona de buques que operan con redes de deriva, procedentes de Marruecos y de Argelia, que compiten deslealmente con pescadores de Almería o de Murcia.
En su informe, esta ONG señala que las redes de deriva llevan prohibidas en el Mediterráneo más de dos décadas, pero la aplicación de ese veto sigue siendo gravemente insuficiente. Estos aparejos atrapan y matan delfines, tortugas, tiburones y otras especies marinas, señala la ONG.
Según la organización, casi toda la pesca de pez espada marroquí se exporta a la Unión Europea (UE), lo que plantea serias dudas sobre la trazabilidad de la cadena de suministro y la posible entrada de capturas ilegales en los mercados europeos.
Al respecto, EJF exige una aplicación coordinada de la prohibición, inspecciones portuarias reforzadas y una transición justa para los pescadores.
En su informe indica también que el uso de las redes de deriva se lleva a cabo a la vista de las autoridades de control, por lo que demanda su intervención para que apliquen las normas internacionales y la legislación específica de Marruecos.
Sin embargo, esta práctica está muy extendida y profundamente arraigada en las economías locales marroquíes. Y, por lo tanto, es crucial desarrollar y garantizar la aceptación y respaldo de un plan de transición que promueva el abandono de la pesca destructiva y asegure el sustento de las comunidades costeras.
EJF señala también que es el Gobierno de Marruecos el principal responsable de poner fin a la pesca con redes de deriva, pero a la vez la comunidad internacional tiene la obligación de actuar presionando para acabar con esta práctica dañina para la biodiversidad marina.
Así, añade que, como mercado principal para el pez espada de Marruecos, la UE tiene también una responsabilidad clara en asegurar que las capturas sean legales. De hecho, las disposiciones internacionales plantean que la Comisión Europea adopte acciones en el futuro, como lo ha hecho con otros países implicadas en la pesca ilegal.
Esta ONG se ha drigido específicamente España, Marruecos, la UE, la Comisión General de Pesquerías del Mediterráneo de la Organización de la ONU para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y la Comisión Internacional para la Conservación del Atún del Atlántico (ICCAT, en sus siglas en inglés).
En el caso de España, ha pedido un refuerzo el control a las importaciones.
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