18 DE junio DE 2026
El Centro Común de Investigación (CCI/JRC) de la Comisión Europea considera prácticamente seguro un episodio de El Niño en la tempoerada 2026-2027 y advierte de que podría alcanzar una intensidad inédita, con impactos sobre el clima, los precios alimentarios, amén de los desplazamientos y los riesgos humanitarios.
El informe publicado hace unos días por por el CCI/JRC de la Comisión Europea analiza de forma anticipada los posibles efectos del fenómeno climático a partir de las previsiones estacionales que nutren el Servicio de Cambio Climático de Copernicus.
El análisis concluye que la aparición del episodio de El Niño de 2026-2027 es prácticamente segura y se espera que alcance una intensidad muy elevada, con una alta probabilidad de convertirse en un episodio muy fuerte e incluso superar los precedentes históricos.
Según meteo.es, cada pocos años, las aguas del océano Pacífico tropical se calientan de forma anómala y desencadenan una cascada de efectos que alteran el clima en regiones situadas a miles de kilómetros de distancia.
Este calentamiento -y el patrón atmosférico que lo acompaña- se denomina El Niño, una de las dos fases extremas del ciclo conocido como ENSO (El Niño-Oscilación del Sur). La fase opuesta, con aguas más frías de lo normal, es La Niña.
El Niño está lejos de ser un ejercicio académico: sus consecuencias afectan a la agricultura, la pesca, la gestión del agua y la frecuencia de fenómenos meteorológicos extremos en los cinco continentes.
En condiciones normales (fase neutra), los vientos alisios soplan de este a oeste a lo largo del Pacífico ecuatorial. Estos vientos empujan el agua cálida superficial hacia el oeste (hacia Indonesia y Australia), mientras que agua fría y rica en nutrientes asciende desde las profundidades frente a la costa sudamericana (upwelling o afloramiento). El resultado es una diferencia de temperatura superficial del mar de hasta 8 °C entre ambos lados del Pacífico.
El Niño es un fenómeno climático natural que se produce cada pocos años por el calentamiento anómalo de una amplia zona del Pacífico tropical y que puede alterar los patrones de lluvia, temperatura, sequía y tormentas en distintas regiones del planeta.
Plantea riesgos compuestos en múltiples dimensiones, desiguales en su geografía pero interconectados en sus consecuencias, según advierte el CCI/JRC, que sitúa entre sus principales efectos el calor extremo, la sequía, las inundaciones, la inseguridad alimentaria y la exposición de poblaciones vulnerables.
El informe subraya que esos impactos se producirán sobre un contexto ya marcado por el calentamiento global, los conflictos, los desplazamientos, la fragilidad de las cadenas de suministro y los elevados precios de la energía y los fertilizantes.
Según el JRC, la diferencia entre un episodio fuerte y otro de intensidad inédita no es meramente meteorológica, sino que puede traducirse directamente en una afección sobre cientos de millones de personas adicionales en riesgo.
Al respecto, los científicos europeos prevén que el calor extremo aumente en los trópicos y subtrópicos a partir de septiembre, alcance su máximo entre diciembre de 2026 y febrero de 2027 y persista hasta la primavera.
En concreto, el análisis identifica África subsahariana, Asia meridional y sudoriental, Australia y amplias regiones de América como zonas especialmente expuestas.
El JRC también apunta a un mayor riesgo de sequía en amplias zonas de Australia, el Sudeste Asiático, África austral, América Central, el Sahel y el subcontinente indio, mientras que otras regiones, como África oriental, Asia Central o partes de América, podrían registrar lluvias superiores a lo normal.
Impactos potenciales
En resumen, la ocurrencia del fenómeno de El Niño de 2026-27 es prácticamente segura según todos los sistemas de modelización de pronóstico estacional que contribuyen al Servicio de Cambio Climático de Copernicus.
Se espera que este evento alcance una intensidad muy alta, con pronósticos que indican una alta probabilidad de un evento muy fuerte que incluso podría convertirse en uno sin precedentes.
A partir de simulaciones de modelos climáticos multicentenarios, sistemas de pronóstico estacional y datos socioeconómicos, este informe analiza los impactos potenciales en diversas dimensiones y las respuestas regionales a las diferentes categorías de El Niño.
Es importante destacar que los efectos de "El Niño" se suman al calentamiento global en curso, las vulnerabilidades existentes y las crisis.
En la dimensión climática, el análisis identifica puntos críticos de anomalías y extremos relacionados con la temperatura y el agua en América, África, Asia y Oceanía, que varían según la intensidad de El Niño.
También señala una respuesta no lineal a un posible evento sin precedentes en regiones como Europa, donde podrían producirse temperaturas más cálidas en otoño y intensificarse en la primavera de 2027.
El Niño puede causar impactos sistémicos graves en todos los sectores y sistemas naturales debido a los riesgos concurrentes y acumulativos que desencadena al amplificar, a nivel mundial, los extremos y las condiciones climáticas anómalas.
Dado que la agricultura puede representar uno de los principales canales de transmisión de impactos socioeconómicos, aquí se analiza la respuesta de los precios mundiales de los alimentos.
La perspectiva estimada para los principales cultivos básicos se caracteriza por una alta incertidumbre, aunque se estiman aumentos generales de precios para el trigo duro y (con una tendencia menos clara) para el maíz.
En cuanto a la exposición de la población a los riesgos climáticos, los impactos aumentan drásticamente con la intensidad de El Niño, y Oceanía, África subsahariana, Asia oriental y sudoriental, y América Latina enfrentan las mayores cargas, particularmente entre los grupos demográficos vulnerables.
En todos los aspectos, la previsibilidad de El Niño y la señal coherente que proporcionan las previsiones estacionales actuales representan activos clave para la adopción de medidas anticipatorias y ofrecen una valiosa oportunidad para prepararse y reducir los riesgos.
En todos los escenarios, el calor extremo se intensificará en las zonas tropicales y subtropicales a partir de septiembre. Alcanzará su punto máximo entre diciembre de 2026 y febrero de 2027 y persistirá hasta la primavera de 2027.
Se prevé que un clima inusualmente cálido se extienda por gran parte del mundo, y que este calor se intensifique a medida que se acelere El Niño. Las regiones más propensas a experimentarlo son América del Norte y del Sur, América Central, África, el continente euroasiático y Australia.
En Europa, este fenómeno de El Niño podría ser lo suficientemente fuerte como para invertir el patrón: en lugar de las temperaturas otoñales más frías de lo normal que suelen acompañarlo, Europa podría experimentar condiciones más cálidas de lo normal, y ese calor iría en aumento hacia la primavera de 2027.
También se prevé que El Niño aumente el riesgo de sequía en amplias regiones de Australia, el sudeste asiático, el sur de África y Centroamérica. Se espera un riesgo similar en el Sahel y en el subcontinente indio a medida que El Niño se intensifica.
Por el contrario, África Oriental, partes de Asia Central y Oriental, y amplias zonas de América del Sur y del Norte recibirán más precipitaciones. Sin embargo, el exceso de agua no necesariamente beneficia a la agricultura: en suelos degradados o ya saturados, las fuertes lluvias pueden aumentar la erosión, la pérdida de nutrientes y el encharcamiento.
Las consecuencias humanitarias
Dado que los efectos de El Niño amplificarán y agravarán las vulnerabilidades, crisis y conflictos existentes, el informe utiliza INFORM Warning para evaluar si podría derivar en crisis humanitarias.
Esta nueva herramienta combina pronósticos de peligros con datos sobre conflictos, inseguridad alimentaria, desplazamiento y condiciones económicas para generar puntuaciones de riesgo a nivel nacional.
Para muchos países de África Central, la alerta de INFORM señala altos riesgos humanitarios durante los próximos seis meses. Estos países ya sufren conflictos activos, desplazamientos masivos e inseguridad alimentaria grave, y el fenómeno de El Niño agravará la situación. Junto con Sudán, Somalia, Sudán del Sur y Chad, estos países presentan los niveles de alerta más altos a nivel mundial, según la alerta de INFORM.
Ecuador, Venezuela y Haití son los tres casos en los que la sequía se agravará con crisis preexistentes lo suficientemente graves como para prever un deterioro humanitario.
La seguridad alimentaria bajo presión
El fenómeno de El Niño transforma las condiciones agrícolas a nivel mundial. Se prevén impactos en la productividad de los cultivos en gran parte del mundo, como África subsahariana, India, China, Australia y Brasil. Se espera que el evento de 2026-2027 influya en los precios mundiales de los alimentos de forma diversa, dependiendo de la región donde se cultiven los alimentos y de la intensidad del fenómeno.
El trigo duro genera preocupación, ya que se prevé que los precios mundiales aumenten drásticamente a medida que el fenómeno se intensifique. Los precios mundiales del maíz también podrían subir ligeramente, aunque la respuesta a un El Niño más intenso es incierta.
Por el contrario, se prevé que los precios mundiales de la soja y el trigo duro de invierno disminuyan en todos los escenarios de El Niño. El arroz muestra un patrón más complejo, con un ligero descenso inicial seguido de un aumento de precio posterior.
El informe advierte que, en el escenario más extremo, sus modelos están extrapolando más allá de cualquier precedente histórico.
La magnitud del desplazamiento provocado por la sequía sigue siendo en gran medida invisible. Predecir los efectos de El Niño en el desplazamiento sigue siendo un reto, ya que los eventos pasados tuvieron respuestas diferentes según los peligros regionales predominantes.
Los datos sobre desplazamientos relacionados con eventos como la sequía son limitados, al igual que la información sobre las personas que se ven obligadas a quedarse y no desplazarse, lo que representa uno de los riesgos más invisibles que podría generar el evento de 2026.
Según el informe, el fenómeno de El Niño de 2026-27 agravará los desplazamientos, los conflictos y la inseguridad alimentaria ya existentes, aumentando el riesgo de nuevos desplazamientos entre poblaciones ya vulnerables, por ejemplo, en África Oriental, África Central, el Corredor Seco de Centroamérica y partes del sur y sureste de Asia.
Llamamiento de la FAO y el PMA
Por su parte, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA) lanzaron este jueves 18 de junio su primer Llamamiento Conjunto de Acción Anticipatoria, solicitando 202 millones de dólares para proteger a casi nueve millones de personas del posible impacto de un fuerte patrón meteorológico de El Niño en 22 países prioritarios de alto riesgo.
El Llamamiento pide una financiación urgente y flexible antes de los futuros shocks climáticos que podrían amenazar la seguridad alimentaria, los medios de vida y la producción agrícola en las regiones más vulnerables del mundo durante este año y el próximo.
Según ambas organizaciones, se prevé que El Niño se fortalezca durante el periodo cubierto por la pronóstica, lo que provocará condiciones más secas de lo habitual en algunas zonas y condiciones más húmedas y de riesgo de inundaciones en otras.
Esto puede interrumpir la siembra, las temporadas de cultivo, las cosechas, el pasto y la disponibilidad de agua. Se prevé que las fuertes condiciones de El Niño en la segunda mitad de 2026 aumentarán la probabilidad de sequías, inundaciones y tormentas en partes de África, Asia, el Pacífico, América Latina y el Caribe, añaden.
La previsión, además, recalcan la FAO y el PMA, llega en un momento en que millones de personas ya se enfrentan a una inseguridad alimentaria aguda provocada por conflictos, inestabilidad económica, desplazamientos, choques recurrentes relacionados con el clima y disrupciones económicas vinculadas al conflicto en curso en Oriente Medio.
Al respecto, ambas organizaciones ya están posicionados para proporcionar acciones anticipadas para 1,2 millones de personas que se proyecta que se vean afectadas por El Niño.
Con una inversión adicional de 167 millones de dólares, ambas agencias están posicionadas para ampliar rápidamente su apoyo a 7,6 millones de personas más en 22 países prioritarios, elevando la cobertura total a 8,8 millones de personas.
La apelación conjunta se basa en pruebas sólidas de que la acción anticipatoria es tanto altamente eficaz como rentable. Cada dólar invertido en respuesta anticipada puede resultar en hasta 7 dólares en pérdidas evitadas y costes de respuesta.
"La experiencia demuestra consistentemente que la acción temprana es más eficaz y menos costosa que responder después de que una crisis se haya intensificado", dijo la subdirectora general de la FAO, Beth Bechdol.
Bechdol añadió también que "tenemos los datos, las herramientas y la evidencia para identificar riesgos antes de que se conviertan en emergencias. El reto es asegurar que la financiación esté disponible con suficiente antelación para actuar. Cuando los recursos estén disponibles antes de alcanzar los umbrales de desencadenante, los países pueden proteger la producción de alimentos, reducir las necesidades humanitarias y ayudar a las familias a salvaguardar los medios de vida antes de que se pierdan ventanas críticas de plantación, cosecha y producción ganadera."
Por su parte, Carl Skau, director ejecutivo interino del PMA, señaló que "no podemos permitirnos las consecuencias de otra crisis alimentaria".
"Con El Niño en el horizonte, tenemos una ventana estrecha para actuar y que las familias no se vean obligadas a tomar decisiones imposibles más adelante. Ahora tenemos las herramientas para anticipar estos eventos, lo que importa es cómo actuamos con ese conocimiento. La acción temprana mantiene la comida en la mesa y protege a quienes están en mayor riesgo. Con los recursos adecuados, podemos actuar más rápido, reducir costes y llegar a la gente antes de que la crisis se agrave", añadió.
La financiación apoyará un paquete de acciones anticipatorias probadas adaptadas a contextos locales individuales. Estas incluyen asistencia económica, distribución de semillas resistentes a la sequía y/o a inundaciones, medidas de protección ganadera, sistemas de captación y almacenamiento de agua, infraestructuras de protección contra inundaciones, avisos agrícolas y la difusión de información de alerta temprana.
Las intervenciones planificadas ayudarán a los hogares vulnerables a proteger los medios de vida, estabilizar el consumo de alimentos, salvaguardar la producción agrícola y fortalecer la resiliencia ante futuros choques.
Países prioritarios
La campaña se centra en 22 países, equilibrando consideraciones clave como riesgos basados en previsiones meteorológicas de El Niño y su posible impacto, patrones meteorológicos históricos, calendarios agrícolas, niveles existentes de inseguridad alimentaria y preparación operativa. Los países objetivo por región son:
África: Camerún, Etiopía, Kenia, Madagascar, Malawi, Mozambique, Nigeria, Somalia, Sudán del Sur, Sudán, Uganda y Zimbabue.
Asia y el Pacífico: Afganistán, Pakistán, Filipinas y Timor-Leste.
América Latina y el Caribe: Colombia, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras y Venezuela.
De la previsión a la acción
El Llamamiento llega en un momento en que las necesidades humanitarias siguen aumentando y los presupuestos globales de ayuda enfrentan una presión creciente.
Durante el evento El Niño 2023–2024, la FAO y el PMA apoyaron a más de tres millones de personas mediante acciones anticipadas, proporcionando asistencia meses antes de que se produjeran los picos de impacto.
Desde entonces, la capacidad se ha ampliado, pero la cobertura global sigue muy por debajo de las necesidades identificadas, lo que pone de manifiesto la importancia de aumentar la financiación y la preparación antes del evento de 2026.
La FAO y el PMA reiteran que los sistemas, asociaciones y planes operativos necesarios para actuar están plenamente implementados y coordinados para una acción inmediata. Lo que se necesita ahora es la financiación necesaria para ofrecer acciones anticipadas a la escala que exigen las previsiones actuales.
Foto portada: Vista aérea de miembros de la comunidad que participan en la iniciativa de la FAO de trabajo a cambio de dinero para rehabilitar una cuenca hidrográfica comunitaria, fortaleciendo el acceso local al agua y la resiliencia en Galka'ayo, estado de Galmudug, Somalia. ©FAO / Arete/Ali Adan
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