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El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria
 

Periódico Digital Qcom.es: El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

22 DE julio DE 2026

¿Dejamos de comprar algún producto porque el envase no es sostenible?

La sostenibilidad continúa siendo una prioridad para los consumidores españoles, aunque cada vez está más ligada al ahorro y a la eficiencia en el consumo. Así lo refleja el Barómetro de Sostenibilidad 2026 de AECOC Shopperview, patrocinado por Checkpoint Systems, LIDL, Natulim y Smurfit Westrock, que en esta edición analiza específicamente el papel de los envases en las decisiones de compra.

El estudio muestra que el 74 % de los consumidores considera importantes los temas relacionados con la sostenibilidad.

Sin embargo, únicamente el 37% afirma que le resulta fácil mantener un estilo de vida sostenible, una diferencia que evidencia las dificultades que todavía encuentran los ciudadanos para trasladar esa inquietud en su día a día.

En este escenario, las acciones sostenibles más extendidas combinan cada vez más el beneficio ambiental con el ahorro económico. El 97% procura reducir el desperdicio alimentario y comprar solo lo necesario, una práctica motivada principalmente por el cuidado del planeta (43%), aunque también por el ahorro (54%).

También el 94% reduce el consumo de agua y energía y el 93% separa y recicla los residuos, mientras que el 92% apuesta por electrodomésticos más eficientes y el 90 % utiliza envases fabricados con materiales reciclados o reciclables.

El estudio concluye que, frente a ediciones anteriores, el componente económico gana protagonismo en muchas de estas decisiones sin desplazar la preocupación ambiental.

El envase, un factor decisivo en la compra

Los resultados del barómetro confirman que el envase desempeña un papel cada vez más relevante en las decisiones de compra. Siete de cada diez consumidores reconocen que el tipo de envase influye en su elección y un 40 % asegura haber dejado de comprar algún producto porque consideraba que su envase no era sostenible. Además, otro 33 % reconoce haberlo valorado en alguna ocasión.

En este sentido, esta percepción también se refleja en sus hábitos de consumo pues, el 87 % afirma comprar productos con menos envases.

Los consumidores reclaman soluciones diversas y una mejor información

El estudio también refleja que el consumidor espera que las empresas impulsen distintas iniciativas para mejorar la sostenibilidad de los envases. Entre las principales demandas figuran el uso de envases de un solo material fácilmente reciclables, una prioridad para el 77% de los encuestados, así como ofrecer información clara sobre cómo reciclar los productos (80 %) y reducir los envases siempre que sea posible (78%). Además, el 77% considera importante poder disponer de más información accesible en el envase.

Al mismo tiempo, el 75% estaría dispuesto a cambiar de formato si ello contribuye a disminuir significativamente los residuos. No obstante, los consumidores también reconocen la función que desempeña el envase.

Mientras el 80% considera que existen embalajes innecesarios, el 67% cree que los productos deben estar correctamente protegidos para garantizar la seguridad alimentaria y el 58 % quiere adquirir productos que lleguen en perfecto estado gracias a un embalaje adecuado.

El barómetro concluye que la sostenibilidad continúa siendo un factor competitivo para las marcas, aunque el precio condiciona cada vez más las decisiones de compra.

El 42% de los consumidores afirma haber dejado de comprar productos de marcas que considera poco sostenibles y un 26% asegura preferir marcas sostenibles siempre que mantengan un precio equivalente.

Sin embargo, el 25% de los consumidores considera que las empresas están haciendo suficientes esfuerzos para mejorar la sostenibilidad de sus envases.

En cualquier caso, son las decisiones que finalmente adopta el consumidor las que aceleran la transformación del envase y estan apuntan a menos desperdicio alimentario, hacia envases más sostenibles y hacia más tecnología.

Tecnología para reducir el desperdicio alimentario

Los expertos sitúan a la tecnología como una herramienta primordial para combatir el desperdicio alimentario, una prioridad creciente para consumidores y empresas.

En este contexto, soluciones basadas en RFID, como RFreshID, permiten a fabricantes y distribuidores disponer de información en tiempo real sobre el estado de los productos frescos, identificar aquellos próximos a su fecha de consumo preferente o caducidad y optimizar su gestión a lo largo de toda la cadena de suministro.

“Gracias a esta visibilidad, las compañías pueden reducir el desperdicio alimentario, mejorar la disponibilidad de producto y optimizar la rotación del stock, contribuyendo al mismo tiempo a una gestión más eficiente de los recursos”, explican los expertos de Checkpoint Systems, una de las empresas patrocinadoras de la encuesta de esta encuenta del Barómetro de AECOC. 

Con el fin de responder al resto de la sostenibilidad de los envases, el mercado europeo está adoptando la tecnología RFID en el sector de la alimentación.

Este sistema dota a cada bandeja de una identidad digital única y mejorar la trazabilidad interna. Una solución estratégica que impulsa la economía circular y acelera la transición hacia un modelo libre de plásticos de un solo uso.

La economía circular, una demanda creciente

Los expertos también destacan que la economía circular pasa por combinar innovación, digitalización y nuevos modelos de gestión. En este sentido, la trazabilidad que aporta la tecnología RFID se perfila como una herramienta clave para obtener información de la vida útil de los productos y envases, optimizar el uso de los recursos y responder a las crecientes expectativas de sostenibilidad de consumidores y reguladores.

Para Cristina Rodrigo, Business Unit Director Iberia de Checkpoint Systems, "la sostenibilidad ya no depende únicamente del material del envase, sino de la información que somos capaces de obtener de él durante todo su ciclo de vida. Tecnologías como la RFID permiten reducir el desperdicio alimentario, impulsar nuevos modelos de envases y facilitar la transición hacia una economía cada vez más circular. El reto consiste en transformar esos datos en decisiones que aporten valor tanto a las empresas como al consumidor y al medio ambiente".

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