23 DE enero DE 2026
El Ministerio de Agricultura ha presentado un primer avance de la Encuesta sobre Superficies y Rendimientos de los Cultivos en España (Esyrce) de 2025, en la que destaca que, por lo general, se mantiene una importante estabilidad en la distribución de las áreas de distribución de la tierra en los dos últimos años.
No obstante, la Esyrce introduce unos pequeños matices, dentro de dicha estabilidad, en la que destacan una leve reducción de las tierras de cultivo en su conjunto, con un ligero aumento de la aportación de algunos leñosos (principalmente frutos secos), así como un aumento también de la superficie forestal en detrimento de la destinada a prados y pastos, debido previsiblemente al abandono de estos y al descenso del cultivo en las tierras más marginales y de menores rendimientos.
Así, de los casi 50,6 millones de hectáreas de superficie geográfica, casi una tercera parte (33%) corresponde a tierras de cultivo, con casi 16,71 Mha, con un leve descenso del 0,03% y de poco más de 5.000 ha. Dentro de estas, 11,12 millones son de tierra arable, unas 3.000 ha menos que en 2024; otras 5,53 Mha de cultivos leñosos (+0,09% y 5.413 ha más), 150.191 ha, con un descenso de más de 8.000 ha a otras tierras de cultivo (huertos familiares para autoconsumo e invernaderos vacíos).
Según el MAPA, el pasado año se mantuvieron la tierra de cultivo, que había descendido desde 2018 en un 1,77%.
La tierra arable desciende un 0,02% respecto al año anterior debido al descenso de los cultivos industriales, leguminosas y barbechos.
La superficie de cultivos leñosos siguió aumentando progresivamente los últimos años (+9,4% en la última década), aunque aquí hay divergencia entre las distintas producciones (viñedo y almendro a la baja, pistacho y algunos frutales al alza).
Por su parte, la superficie de barbecho desciendió un 6,5% en 2025.
A prados y pastos corresponderían casi 8,43 Mha, con un descenso sobre la encuesta de 2024 de un 1,2% y de 102.400 ha, mientras que de superficie forestal se contabilizarían casi 19,55 millones de hectáreas, un 0,5% y 97.467 ha más que entonces, quedando casi 5,92 Mha que correspondería a otras superficies (baldíos y eriales improductivos y no agrícolas).
Cultivos leñosos
Por otro lado, el conjunto de cultivos leñosos se mantiene muy estable en 2025, registrándose incrementos únicamente en el olivar y otros cultivos leñosos entre los que diferenciamos otros frutales tales como pitahaya, pacano, chumbera y palmera datilera junto con las otras especies leñosas entre las que destacan mimbreras y alcaparras.
El viñedo es el cultivo que presenta el mayor descenso, debido principalmente a la reducción de superficie destinada a uva para vinificación.
En el grupo de frutales cítricos, todas las especies disminuyen su superficie salvo el pomelo.
Por segunda vez en la última década los frutales no cítricos descienden la superficie, debido fundamentalmente al descenso en la superficie de almendro, manzano y frutales de hueso.
El pistacho continúa, en cambio, con su tendencia expansiva, incorporando 6.008 hectáreas adicionales en 2025 (+7,2%).
Otros frutales no cítricos que también aumentan su superficie son el granado, el chirimoyo, la chumbera (en la categoría de frutales de pepita), el aguacate y el mango (dentro de frutales de hueso), la piña, así como el castaño y el avellano dentro de los frutales de fruto seco.
El almendro abandonado continua su aumento progresivo en los últimos años superando las 114.600 hectáreas en 2025.
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