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El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

Periódico Digital Qcom.es: El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

13 DE mayo DE 2026

La FAO exige evaluar con rigor los riesgos de los envases para alimentos de plástico reciclado

El creciente uso de plástico reciclado en los envases de alimentos y otros materiales en contacto con los alimentos ofrece claros beneficios medioambientales, pero también plantea importantes preocupaciones en materia de seguridad química que subrayan la necesidad de debatir sobre normas armonizadas a nivel mundial, según un nuevo informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

El informe, publicado este 13 de mayo y titulado 'Implicaciones para la seguridad alimentaria de los plásticos reciclados y los materiales alternativos en contacto con los alimentos' , surge en medio de un aumento constante del mercado mundial de envases para alimentos, estimado en 505.270 millones de dólares en 2024 y que se prevé que alcance los 815.510 millones de dólares en 2030.

Los aperitivos, las comidas preparadas, la comida rápida, los dulces y las bebidas embotelladas ilustran cómo los cambios en los patrones de consumo y en el estilo de vida están impulsando la demanda de envases para alimentos.

Los materiales en contacto con los alimentos (MCA) desempeñan un papel importante en la reducción de la pérdida y el desperdicio de alimentos al prolongar su vida útil y proteger su calidad, lo que ayuda a reducir los costos de producción, mejorar la eficiencia de los sistemas agroalimentarios, respaldar la seguridad alimentaria y la nutrición, y contribuir a la sostenibilidad ambiental.

Sin embargo, el uso generalizado de materiales en contacto con alimentos a base de plástico con una larga vida media ambiental está contribuyendo a una epidemia mundial de residuos plásticos, lo que impulsa un cambio gradual hacia los plásticos reciclados.

Si bien hasta ahora se ha reciclado menos del 10% de los residuos plásticos generados a nivel mundial, se espera que esta proporción aumente por razones de sostenibilidad, lo que plantea importantes interrogantes sobre la seguridad de los productos químicos alimentarios.

El informe argumenta que los objetivos medioambientales deben perseguirse en paralelo con las preocupaciones sanitarias derivadas de la posible contaminación química y la migración de sustancias químicas de los materiales en contacto con los alimentos.

Según declaró declaró Corinna Hawkes, directora de la División de Sistemas Agroalimentarios e Inocuidad Alimentaria de la FAO, 'queremos reciclar más plástico, pero también queremos asegurarnos de que al resolver un problema no creemos otros nuevos. La inocuidad alimentaria debe ser una consideración fundamental en la transición hacia sistemas agroalimentarios y patrones de consumo de alimentos más sostenibles.' 

Proteger el medio ambiente y la salud pública

La evaluación oportuna de los problemas de seguridad alimentaria es fundamental para que los materiales en contacto con alimentos reciclados y alternativos alcancen su máximo potencial, al tiempo que se protege la salud del consumidor y se garantiza un comercio justo.

Un aspecto preocupante es la posible introducción de nuevos riesgos asociados a las materias primas —como pesticidas, toxinas naturales o alérgenos— en los materiales en contacto con alimentos de origen biológico derivados de recursos naturales y renovables como el maíz, la caña de azúcar y la yuca.

También suscita inquietudes el uso de nuevas sustancias añadidas intencionadamente, como los nanomateriales, que se utilizan para mejorar el rendimiento del material o habilitar funciones de envasado activo.

El informe exige una limpieza y eliminación eficaz de los productos químicos durante los procesos de reciclaje de plástico diseñados específicamente para materiales en contacto con alimentos.

Los sistemas adecuados de control y clasificación de residuos permiten separar los envases de plástico para uso alimentario antes de su reciclaje, según los códigos de identificación de resina específicos para cada polímero sintético.

Para abordar la creciente preocupación pública sobre la exposición a micro y nanoplásticos en alimentos y bebidas, se requieren métodos analíticos validados para su detección e identificación.

El informe argumenta que la actual falta de dichos métodos ha impedido hasta ahora que los organismos reguladores determinen un riesgo claro para la salud humana.

Por último, existen posibles problemas en el comercio mundial debido a la falta de armonización normativa.

En adelante, se espera que las conclusiones del informe sirvan de base para los debates en la Comisión del Codex Alimentarius , un organismo intergubernamental establecido en 1963 por la FAO y la Organización Mundial de la Salud (OMS) para desarrollar normas, directrices y códigos alimentarios internacionales que garanticen la inocuidad de los alimentos y faciliten el comercio.

El informe señala que los debates en curso en el seno del Codex Alimentarius sobre los aspectos de seguridad alimentaria del uso de plásticos reciclados en los envases de alimentos han puesto de relieve, además, la necesidad mundial de armonizar la normativa sobre materiales en contacto con alimentos en todos los países.

El informe argumenta que la armonización de los marcos regulatorios mundiales no solo respaldaría evaluaciones de riesgos sólidas y basadas en la ciencia para garantizar la producción y el uso seguros de materiales en contacto con alimentos reciclados, sino que también contribuiría a lograr los objetivos internacionales actuales y futuros para reducir los residuos plásticos.

Foto portada e interior: ©FAO/Alessio Romenzi

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