30 DE marzo DE 2026
Farm Europa/Eat Europe. Grupo de Expertos en Economía Rural de la UE
Mientras la crisis internacional en Oriente Medio continúa produciendo efectos concretos y crecientes en los mercados agrícolas, los costes de los insumos y los precios de los alimentos, Eat Europe y Farm Europe observan que la Unión Europea sigue atrapada en una fase de análisis y debate que corre el riesgo no solo de ser insuficiente, sino también perjudicial.
"En un momento en que las empresas agrícolas y toda la cadena de suministro agroalimentaria enfrentan costes crecientes y una incertidumbre creciente, seguir posponiendo las decisiones operativas supone empeorar la situación", comentó Luigi Scordamaglia, presidente de Eat Europe, tras las últimas reuniones de Mecanismos Europeos de Respuesta a crisis alimentarias que parecen estar dando pocos avances. "Ya no es momento para evaluaciones. La crisis ya está aquí."
Incluso las más altas autoridades económicas europeas señalan la gravedad del momento: los efectos del actual choque se desatarán progresivamente pero de forma profunda, con daños ya acumulados que no podrán recuperarse a corto plazo. Ignorar o subestimar estas señales sería un error estratégico.
"La Unión Europea debe cambiar su enfoque: no solo observar y analizar, sino actuar con rapidez, visión y herramientas adecuadas. Se necesitan medidas inmediatas y estructurales", dijo Yves Madre, presidente de Farm Europe. "Es esencial activar medidas de contingencia de inmediato para apoyar a las empresas agrícolas y agroalimentarias afectadas por el aumento de costes y las tensiones del mercado, y actuar de inmediato sobre los precios de los fertilizantes excluyéndolos de la aplicación del ETS, y como consecuencia del CBAM, y definir una estrategia dedicada de descarbonización para los agricultores y la industria de fertilizantes, centrada en la demanda, mediante incentivos reales en lugar de en la creación artificial de suministro sin mercado."
Pero esto por sí solo no es suficiente
Al mismo tiempo, debe construirse un sistema europeo más resiliente -capaz de prevenir y gestionar crisis sin amplificar sus efectos. En esta dirección, es urgente lanzar acciones concretas sobre almacenamiento estratégico de alimentos para fortalecer la seguridad alimentaria europea, como ya propusieron Eat Europe y Farm Europe.
Esto requiere tanto asignar un presupuesto dedicado de al menos 20.000 millones de euros al fondo de competitividad para inversiones en almacenamiento y logística en el sector agroalimentario, como definir un nuevo marco de gestión de existencias dentro de la OMC (Organización del Mercado Común), como parte del paquete para una futura PAC moderna, asegurando que sea eficaz y realmente orientada a la gestión de crisis.
"No más retrasos: la inercia tiene un precio. Seguir posponiendo decisiones operativas mientras se espera más datos o análisis implica dejar a empresas y ciudadanos expuestos a una crisis que evoluciona rápidamente. La inercia institucional corre el riesgo de convertir una crisis manejable en una estructural", concluyó Luigi Scordamaglia.
Europa cuenta con las herramientas, recursos y experiencia para actuar. Lo que falta hoy es la actualidad. Es hora de pasar de las palabras a la acción.
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