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El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

Periódico Digital Qcom.es: El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

12 DE enero DE 2026

Acuerdo UE-Mercosur: reacciones divergentes de industria alimentaria y sector agrario

El Acuerdo de Asociación UE-Mercosur, cuya firma de ratificación por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, está prevista para el próximo sábado 17 de noviembre, en la capital de Paraguay, Asunción, ha creado reacciones divergentes entre la industria de alimentos y bebidas y el sector productor agrario.

Mientras que los primeros se han mostrado a favor del citado acuerdo, sobre todo en lo que se refiere a su parte comercial, debido a que traerá oportunidades de comercialización de sus productos en un bloque que concentra 270 millones de consumidores (solo Brasil asume casi un 80%, con 230 millones de habitantes) y de importación de materias primas agrícolas más baratas (principalmente cereales y oleaginosas para la fabricación de piensos), los segundos no tienen claro los beneficios de dicho acuerdo comercial, que consideran muy perjudicial para sus intereses en sectores de producción como arroz, maíz, azúcar, frutas y hortalizas, cítricos, carnes de vacuno y de aves, miel...etcétera.

Estos últimos, además, no terminan de creerse que las salvaguardias comerciales de 'última hora' para las producciones sensibles, propuestas por la Comisión Europea, vayan a tener el efecto deseado, al no tratarse de mecanismos que vayan a ponerse en marcha de manera automática cuando afecten a la caída de los precios de los productos. 

Además, desconfían de los controles que la UE para evitar que entren productos de Mercosur que hayan sido tratados con fitosanitarios u hormonas que están prohibidos en la Unión Europea o que tengan un nivel de exigencia de tipo medioambiental o social muy inferior al que se exige a los productos comunitarios, con la pérdida de competitividad que ello supone.

Oportunidad

Por el contrario, la patronal de la industria alimentaria española (FIAB) valoró positivamente el visto bueno dado por la UE al acuerdo con los países de Mercosur al destacar su importancia y calificarla de oportunidad.

En un comunicado, esta Federación reiteró la importancia de las cláusulas espejo para que se garanticen los mismos estándares de calidad, seguridad y normativas sanitarias y medioambientales europeas a los productos procedentes de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.

Asimismo, recordó que este acuerdo llega en un momento de tensión geopolítica global en el que la industria española de alimentación y bebidas busca diversificación y nuevos mercados.

En este sentido, recalcó también la importancia de un acuerdo con un mercado de más de 270 millones de consumidores y las oportunidades de exportación que supone para la industria de española de alimentación y bebidas, según destacó en un amplio estudio llevado a cabo en el que se analiza dicho acuerdo 

Este potencial nuevo mercado, además, podría verse ampliado en breve por el proceso de adhesión como miembro a Mercosur en el que se encuentra Bolivia.

Durante 2024, el valor de las ventas a esta zona sumó unos 329 millones de euros, mientras que las importaciones desde el bloque de Mercosur superaron los 2.200 millones, con un claro déficit comercial que se quiere contrarrestar con esta nuevo acuerdo de asociación.

Rechazo agrario

Por su parte, en líneas generales, el sector agrario criticó el respaldo mayoritario dado por los países de la Unión Europea a la firma del acuerdo de libre comercio con Mercosur, al verse una vez más como moneda de cambio, pese a las oportunidades de incrementar las exportaciones en algunos sectores agroalimentarios emblemáticos, como el aceite de oliva o el vino.

Para José María Castilla (ASAJA Bruselas) el Acuerdo Comercial Provisional (ATI) supone una traición de la UE y de la clase política hacia el sector agrario. Un acuerdo que considera desfasado, tanto por su contenido como por su ejecución, a pesar de introducise ciertas mejoras de última hora, como la rebaja de los umbrales de activación de las cláusulas de salvaguarda de un 10% a un 5 %, tras la movilización del campo en Bruselas en diciembre pasado.

Castilla recordó, por ejemplo, que la propia Comisión Europea (CE) y Brasil han reconocido ya que no son capaces de controlar si se han utilizado o no hormonas de crecimiento en la cría de ganado y producción de carne de vacuno.

A su vez, el secretario general de COAG, Miguel Padilla, lamentó que el sector primario se utilice de nuevo como moneda de cambio en este acuerdo comercial, al intercambiarse en concreto vacas de Mercosur por coches europeos, sobre todo alemanes, sin que se hayan tenido en cuenta las reivindicaciones de los agricultores de la UE.

Padilla criticó que la CE haya utilizado caminos torticeros para que pueda llevarse a cabo la firma y aseguró que su entrada en vigor va a "suponer la puntilla" para el sector primario europeo, con la entrada de las producción de carne, azúcar, miel y cítricos desde Mercosur, con los será imposible competir.

Más moderado se mostró el secretario general de UPA, Cristóbal Cano, pensando que el acuerdo abre también oportunidades, en especial para producciones españoles clave, como el aceite de oliva, los vinos o algunos derivados lácteos. Al contrario, hay sectores que pueden verse amenazados, como el vacuno de carne, el avícola, el maíz o el azúcar.

Para Cano es importante que las Administraciones activen las cláusulas de salvaguarda, que se han incluido en el pacto en las últimas semanas, gracias a las protestas de los productores, que han dado sus frutos y han logrado al final un acuerdo mejor del que se había previsto al inicio.

Por último, Unión de Uniones calficó de hipócrita la postura del Gobierno español al haber votado a favor de un acuerdo que deja al campo en una situación claramente vulnerable.

Gran preocupación en el sector vacuno

Algunas organizaciones sectoriales, como la Asociación Española de Productores de Vacuno de Carne (Asoprovac) se posicionó de nuevo claramente en contra del citado acuerdo de liberalización comercial de la UE con el bloque de Mercosur.

La gerente de Asoprovac, Matilde Moro, mostró la gran preocupación que existe en el sector de vacuno de carne por el "procedimiento antidemocrático" de la Comisión Europea (CE) para lograr la ratificación del pacto comercial, al no haber contado con el dictamen previo del Parlamento Eüropeo.

Asoprovac denunció también de nuevo la imposibilidad de competir del sector europeo de vacuno de carne con una forma de producción, que no está permitida en España ni en Europa", pues los costes en las granjas de los países del Mercosur son en torno a un 30% inferiores a los de las europeas, según un estudio de la propia Asociación, con una lista muy amplia de diferentes estándares entre ambos bloques comerciales, en lo relativo, por ejemplo, a la utilización de hormonas, antibióticos o promotores de crecimiento, así como a la ausencia entre los países del Mercosur de normativas similares a las europeas de bienestar animal, trazabilidad o lucha contra el cambio climático.

Esta Asociación añadió que la previsible entrada en vigor de Acuerdo Comercial provisional se va a producir en un momento en el que la cabaña ganadera europea está reduciéndose, estando en riesgo la soberanía alimentaria de la UE.

Más concesiones en el sector de frutas y hortalizas

Por su parte, la Federación Española de Asociaciones de Productores Exportadores de Frutas y Hortalizas (FEPEX) mostró su rechazo al acuerdo con Mercosur ya que supone otorgar más concesiones para los países del bloque de Mercosur, sin ofrecer a cambio ninguna ventaja para las producciones hortofrutícolas de la Unión Europea.

De hecho, apuntó FEPEX, las concesiones al Mercosur permitirán prácticamente un libre acceso de las frutas y hortalizas de estos países al mercado comunitario, con un desarme arancelario, que les permitirá prácticamente el libre acceso y un incremento de las exportaciones de esos países.

Por el contrario, esos mercados ofrecen escasas oportunidades para la mayoría del sector de frutas y hortalizas comunitarias, puesto que, en la actualidad, estos países requieren, en la mayoría de los casos, la negociación de protocolos fitosanitarios por cada tipo de fruta y hortaliza procedente de la UE que se quiere exportar, lo que dificulta mucho el acceso a estos mercados.

Esta situación no cambia con el acuerdo ratificado hoy por la UE, por lo que no se facilita la entrada de productos comunitarios a los países de Mercosur.

Según FEPEX, con respecto a las cláusulas de salvaguardia adoptadas y que suponen el principal cambio del acuerdo actual frente al que se firmó en diciembre de 2024, habrá que ver si se aplican cuando surjan problemas de exceso de exportaciones de estos países a la UE.

En el caso de otros acuerdos como el de la UE con Marruecos, en momentos de exceso de exportaciones a la UE, no se han aplicado las cláusulas de salvaguardia previstas.

De acuerdo a sus datos, la exportación comunitaria de frutas y hortalizas de la UE a Mercosur se situó en 2024 en 201.503 t por un valor de 255 millones de euros, con las manzanas y peras fueron los productos más exportados de esta categoría por la UE.

En cuanto a la importación de la UE, se situó en 759.843 toneladas y 984 millones de euros, siendo los productos incluidos en el capítulo arancelario 0807 los más importados, que corresponden a melones, sandias y papayas principalmente, con 278.253 t por un valor de 269 millones de euros.

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