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El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

Periódico Digital Qcom.es: El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

7 DE julio DE 2026

Dar opinión es solo esto, pero no darla es mucho más...

Robert Savé. Investigador emérito del IRTA

Leo, escucho, siento, pienso que la situación del sector vitivinícola español y mundial, con toda la diversidad particular, es compleja y la sociedad la complica.

Así, según mi modesta opinión, los principales retos posiblemente serán la gestión de la escasez hídrica extrema, las sequías persistentes, intensas e inciertas en espacio y tiempo, la caída de la producción, la necesaria adaptación al cambio térmico y fenológico, la migración de cultivos, los cambios varietales, la descarbonización y neutralidad climática, el empaquetamiento, transporte, almacenamiento y distribución sostenibles, los retos de mercado y modelo de negocio premium y de bajo o cero contenido en alcohol, las nuevas tendencias de consumo...

Por eso, probablemente, y por otros motivos y circunstancias, en 2050, los vinos no se medirán solo por su sabor, sino por su habilidad para haber sobrevivido y adaptarse al paisaje del vino, tanto ambiental como en un entorno más desafiante.

Si es así, parece evidente que habrá que focalizar la respuesta sectorial más allá de la realidad climática, ya suficientemente documentada y conocida, para entrar en las hipótesis del futuro, trabajo, que debe ser realizado, sin duda, desde un enfoque de colaboración, y lo más colectivo posible, ya que, según diferentes pensadores como Richard Buckminsterel mejor camino para predecir el futuro es diseñarlo”. (https://www.eltriangle.eu/es/2026/03/24/acecho-o-rececho-del-futuro/).

Teniéndose que hacer todo lo posible para que el futuro no sea el presente con retraso, este debe ser algo lógicamente nuevo; para ello debe actuar rápidamente, porque la vida es lo que ocurre mientras hacemos otros planes, no siempre interesantes. (https://www.qcom.es/alimentacion/opinion/la-vida-es-eso-que-pasa-mientras-estas-ocupado-haciendo-otros-planes_82177_8_81666_0_1_in.html).

Aceptando que el clima y la meteorología asociada serán más negativamente extremos e inciertos que en la actualidad, pero que se tiene suficiente conocimiento científico y técnico para desarrollar estrategias y tácticas agronómicas mayoritariamente suficientemente desarrolladas y suficientes para hacérselo frente, se podría concretar que los retos clave estarán centrados en el mercado y el consumidor, pudiéndose concretar en:

* El cambio en la cultura del consumo "menos, pero mejor" hará que la tendencia hacia la moderación (impulsada por la salud) implique que el vino y los espumosos no se consuman por volumen, sino por experiencia. El reto es sobrevivir en un mundo en el que beber alcohol puede llegar a ser tan estigmatizado como el tabaco.

* El boom del "sin alcohol", y por tanto en el año 2050, los productos vínicos 0,0% posiblemente no serán una anécdota, sino una categoría de peso. El reto es conseguir que un vino/espumoso desalcoholizado mantenga el prestigio y el perfil sensorial de los productos originales.

* * Nuevos momentos de consumo, ya que es necesario romper definitivamente la asociación con las comidas en casa o en un restaurante, así como en las grandes celebraciones. Si el vino/espumoso no se convierte en una bebida de "copa a cualquier hora" o "en un importante maridaje gastronómico", perderá cuota frente a cócteles o bebidas funcionales.

* La batalla generacional y global, debida a la desaparición en 2025 de los "baby boomers" y la aparición en el consumo de la generación alpha y posteriores. Estos consumidores, “no compran historia, compran valores".

Si los productos vínicos no son radicalmente transparentes, éticos y digitalizados, no conectarán.

También, la competencia asiática y africana, como nuevos países productores con costes más bajos y sin el peso de la tradición, podría inundar el mercado con métodos más rápidos y baratos.

Siete jóvenes por adulto de 65 años

Es importante destacar que en estos momentos son necesarios siete jóvenes para llegar al nivel de un adulto de 65 años  (https://www.infowine.com/wp-content/uploads/2024/04/libretto3030-01-1.pdf ; https://www.diariovasco.com/sociedad/gerard-bancillon-enologo-necesitan-siete-jovenes-beber-mismo-vino-persona-65-20260602121848-nt.html?ref=https%3A%2F%2Fwww.diariovasco.com%2Fsociedad%2Fgerard-bancillon-enologo-necesitan-siete-jovenes-beber-mismo-vino-persona-65-20260602121848-nt.htm l).

* El consumidor global prefiere perfiles gustativos/aromáticos más dulces, frutales y sencillos, dejando el método tradicional (más complejo y con notas de crianza) como un producto de nicho muy reducido.

* El precio de la uva y el relevo generacional, porque si no se paga un precio que haga rentable la viticultura, los viñedos del país en general pueden llegar a convertirse en zonas residenciales, parques de placas solares o bosques secundarios o maquias, de mala gestión e importante peligro y riesgo de fuego forestal. Sin agricultores jóvenes, no hay sector.

* La producción anual media de vino en España es de 33-34 millones de hectolitros. Es decir, la producción de 2026 hoy ya está en las bodegas (https://www.fev.es/sector-cifras/ ). Son datos fríos, pero más allá del valor absoluto, que es realmente espectacular, es bueno fijarse en los valores relativos que representan para el sector, como el hecho de tener excedentes en momentos de recesión en el consumo, con unos precios bajos y a la baja, con dificultades para hacer relieve generacional, con unas nuevas costumbres de consumo, con unas condiciones específicas y que dificultan la agronomía sin aportar grandes valores añadidos a la venta (https://elcargol.com/index.php/opinio/tot-es-relatiu-partint-de-valors-absoluts).

* La tecnología y personalización para generar vinos a la carta, debido a que la inteligencia artificial permitirá recomendar perfiles de bebidas ultrapersonalizados según el ADN o el gusto del consumidor. El reto “es digitalizar la experiencia de la bodega sin perder el alma artesana”.

Así, resumiendo, se puede concretar que el punto clave, el mayor peligro para 2050, no es solo que haga calor, y haya menos agua para el cultivo, que el mercado sea diverso y muy competitivo, y que el consumo varíe, sino que los productos vínicos se conviertan en "bebidas de museo, respetadas, pero no deseadas por los jóvenes”.

Por ello, como dijo el poeta Joan Margarit (2020. Editorial La Butxaca. ISBN: 978-84-17423-37-7), la cultura es primordial, ya que la incultura puede gestionar carencias, pero no la opulencia de nuestra sociedad (https://vadevi.elmon.cat/es/opinion/palabras-nomes-palabras-robert-save-opinio-117960/).

La crisis es contundente, profunda, extensa y perdurable, a consecuencia de nuestro metabolismo social y de una información y formación, en el mejor de los casos, no suficiente y muy subjetiva.

Por tanto, si se quiere revertir esta situación, será necesaria claridad y objetividad en la información, la formación, la acción, su valoración y su adaptación.

Como se ve, no va de palabras, va a hacer con las verdades, al fin, dar opinión, es solo esto, pero no darla es mucho más…

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