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El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

Periódico Digital Qcom.es: El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

5 DE marzo DE 2026

Cataluña pide adaptar la política pesquera de la UE a la realidad mediterránea

El conseller de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación, Óscar Ordeig, con representantes del Govern catalán y del sector, que se desplazaron a Bruselas para defender cambios en las políticas agrarias y pesqueras europeas con el objetivo de adaptarlas a la realidad mediterránea.

Ordeig defendió en Bruselas la necesidad de introducir cambios en las políticas agrarias y pesqueras europeas para adaptarlas mejor a la realidad mediterránea y reforzar la viabilidad del sector primario catalán.

Durante la presentación de una exposición en defensa del modelo de pesca costera litoral del Mediterráneo, coorganizada con la Federación Nacional Catalana de Cofradías de Pescadores y por los Grupos de Acción Local Pesqueros (GALP), en la Delegación del Gobierno en Bruselas, el consejero propuso la adopción de un reglamento ómnibus de simplificación.

"Aunque la Política pesquera común sigue siendo el eje de la gestión pesquera europea, diez años después requiere ajustes para cumplir plenamente sus objetivos. Un reglamento ómnibus permitiría adaptar varias normativas con más agilidad a la realidad mediterránea", afirmó.

Según Ordeig, esta modificación no debilitaría la Política Pesquera Común (PPC), sino que reforzaría su eficacia, mejoraría el cumplimiento de las normas y contribuiría a consolidar un sector moderno, resiliente y generador de empleo en las comunidades costeras.

Reconocimiento de la especificidad de la pesca mediterránea

La exposición recoge seis paneles reivindicativos con mensajes claros del sector, como “Salvar a las comunidades pesqueras del Mediterráneo”,No somos una flota industrial” o “Más burocracia no es más control”.

Los pescadores reclaman el reconocimiento jurídico de la especificidad de la flota costera litoral mediterránea, mayoritariamente de pequeña escala: embarcaciones que realizan jornadas de menos de doce horas, vuelven a diario al puerto base, operan en aguas territoriales y venden el pescado fresco en el palco, lo que garantiza su trazabilidad.

Sin embargo, actualmente la normativa europea las equipara en muchos aspectos a la pesca industrial y les impone obligaciones que el sector considera desproporcionadas.

En este contexto, el conseller defendió la necesidad de revisar el Reglamento de control para adaptarlo al riesgo real ya la capacidad operativa de la flota mediterránea, aplicando el principio de proporcionalidad a fin de que las exigencias sean adecuadas a la dimensión y actividad de cada embarcación.

También propuso priorizar el control en tierra -mediante las notas de primera venta en el palco- en lugar de imponer obligaciones poco operativas a bordo que aportan poco valor añadido y ponen en riesgo la seguridad de la navegación.

Además, planteó revisar la definición de esfuerzo pesquero (capacidad de pesca) basada en la potencia instalada de la embarcación, dado que los sistemas actuales ya permiten controlar con precisión la actividad real.

Según explicó, este cambio facilitaría la modernización de la flota, la descarbonización y la mejora de la seguridad sin incrementar la presión sobre los recursos.

Por último, reclamó adaptar el Plan multianual del Mediterráneo Occidental , incorporando también objetivos económicos y sociales y eliminando la doble limitación de la gamba roja y las segmentaciones artificiales entre la flota.

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