5 DE diciembre DE 2025
El Consejo de la UE, que reúne a los Estados miembros de la UE, y el Parlamento Europeo alcanzaron este jueves 4 de diciembre un acuerdo provisional sobre un marco político modernizado para apoyar un sector vitivinícola de la UE competitivo, resiliente y orientado al futuro.
Las medidas actualizadas están diseñadas para equilibrar mejor la oferta y la demanda, reforzar la adaptación climática, simplificar y armonizar las prácticas de etiquetado, fomentar la innovación, ampliar la flexibilidad de las plantaciones y dinamizar las economías rurales mediante el enoturismo.
También fortalecerán la capacidad del sector para responder a la evolución de las preferencias de los consumidores y aprovechar las oportunidades de los mercados emergentes.
Según declaró Jacob Jensen, ministro danés de Alimentación, Agricultura y Pesca, que ocupa la presidencia del Consejo de la UE en este segundo semetre de 2025, "el sector vitivinícola europeo encarna siglos de habilidad, cultura e identidad regional. Este acuerdo garantiza que los productores puedan adaptarse, innovar y competir a nivel mundial, a la vez que protege los medios de vida rurales y preserva la calidad y diversidad que los consumidores esperan del vino europeo."
Elementos clave del acuerdo
Mejor alineación de la producción y la demanda
Los Estados miembros podrán apoyar medidas como el arranque de vides sobrantes para evitar el exceso de oferta y mantener la estabilidad del mercado, impulsando la innovación y adaptándose a las nuevas condiciones del mercado. Se elimina la fecha límite para el régimen de derechos de plantación y, en su lugar, se introduce un período de revisión de 10 años.
Mayor resiliencia climática
Los Estados miembros podrán aumentar el apoyo de la UE a las inversiones relacionadas con el clima, incluidas la mitigación y la adaptación, hasta el 80% de los costes subvencionables, lo que permitirá una transición más rápida hacia una producción sostenible.
Etiquetado simplificado y armonizado
Las normas de etiquetado se simplificarán en toda la UE, lo que reducirá los costes administrativos y facilitará el comercio transfronterizo en beneficio de los consumidores y los productores.
Los consumidores obtendrán un acceso más claro a la información, incluso mediante etiquetas digitales y pictogramas.
Impulsar las economías rurales a través del enoturismo
Los productores de vino pueden recibir apoyo específico para desarrollar iniciativas de enoturismo, impulsando el crecimiento económico en las regiones rurales.
Vinos con graduación reducida o sin alcohol
El término "sin alcohol" se aplicará a productos con un contenido de alcohol inferior al 0,5%, y "0,0%" a aquellos con un contenido de alcohol inferior al 0,05%.
Para los vinos con un grado alcohólico reducido (por encima del 0,5% pero al menos un 30% por debajo de la graduación alcohólica estándar), se utilizará la denominación más clara "alcohol reducido", que sustituirá a la anteriormente sugerida "alcohol ligero".
Flexibilidad de exportación
Los vinos destinados a la exportación estarán exentos del requisito de enumerar los ingredientes y proporcionar una declaración nutricional para el mercado interno de la UE, lo que reducirá la carga administrativa innecesaria.
Lucha contra las enfermedades de las plantas
Se apoyará adicionalmente la realización de acciones específicas para combatir enfermedades de las plantas como la flavescencia dorada (incluyendo monitoreo, diagnóstico, capacitación e investigación) para abordar esta importante amenaza para los viñedos.
Productos de vino aromatizados: innovación en expansión
El acuerdo aclara que el vino rosado podrá utilizarse como base para otros productos vinícolas aromatizados regionales, ampliando así el alcance del desarrollo de productos. Esto fomentará la innovación en nuevos estilos de productos y ayudará a los productores a responder a los nuevos gustos de los consumidores.
El acuerdo provisional será aprobado tanto por el Consejo de Ministros de la UE, como por el Parlamento Europeo antes de ser adoptado formalmente y entrar en vigor.
Según el Consejo, el sector vitivinícola de la UE es un pilar fundamental del tejido cultural y económico europeo. Representa el 60 % de la producción mundial de vino y es el tercer sector agroalimentario más importante de la UE en términos de exportaciones.
El sector vitivinícola también contribuye a combatir la despoblación rural mediante la creación de empleo estable y el apoyo a las economías locales. Además, contribuye a la conservación del patrimonio cultural europeo, con el 88 % de los viñedos de la UE dedicados a indicaciones geográficas.
El sector se enfrenta actualmente a una serie de desafíos, incluidos los cambios demográficos actuales, los cambios en los patrones de consumo, los desafíos climáticos y las incertidumbres del mercado.
Para abordar estos desafíos, se creó el Grupo de Alto Nivel sobre Política Vitivinícola (GAN) para debatir las necesidades del sector y proponer soluciones. La propuesta de la Comisión Europea, publicada el 28 de marzo de 2025, tuvo en cuenta varias recomendaciones clave del GAN.
Acuerdo Histórico
El Partido Popular celebró las nuevas normas de apoyo a los productores, que permiten ajustar su producción a la evolución del mercado, y consideró que habrá fondos europeos para el arranque y la cosecha en verde, para el turismo y las exportaciones del vino.
Así, Esther Herranz, la eurodiputada riojana ponente principal del informe del Parlamento Europeo, se mostró muy satisfecha por haber logrado medidas que aseguren la igualdad de oportunidades para los viticultores de los diferentes Estados miembros, tras meses de negociaciones, lo que permitirá a los viticultores europeos y españoles contar con fondos y medidas concretas para afrontar la crisis del sector y fortalecer su competitividad.
Herranz García aseguró que el acuerdo "proporciona al sector herramientas para hacer frente a la profunda crisis que está experimentando”. “Incluye medidas para regular la oferta en línea con la demanda, como la opción de financiar medidas de arranque con fondos europeos, garantizando así la igualdad de oportunidades para los viticultores en los diferentes Estados miembros”.
Herranz hizo hincapié en que se ha reforzado la promoción internacional y el enoturismo, asegurando que las pequeñas bodegas contarán con mayores incentivos para acceder a estas ayudas y aumentar su visibilidad en mercados estratégicos.”
Más en detalle, según señaló el PP, el acuerdo establece que las aportaciones europeas y nacionales podrán llegar hasta el 90% para los operadores pequeños y hasta un 80% para empresas más grandes.
Esto permitirá cubrir gastos como publicidad, eventos, ferias y estudios, con un plan de financiación de hasta 3 años, renovable hasta un total de 9 años. Los Estados miembros estarán también obligados a asegurar el acceso de los pequeños operadores a estos fondos.
Además, los fondos de la UE podrán utilizarse para medidas de crisis, también el arranque que estaba excluido hasta el momento, garantizando que los viticultores de todos los países tengan una igualdad de oportunidades al no depender únicamente de los fondos nacionales.
Flexibilidad y medidas adicionales
Asimismo, en caso de desastres naturales, fenómenos meteorológicos extremos, brotes de enfermedades vegetales o plagas, los viticultores dispondrán de un año adicional para plantar o replantar viñas afectadas, asegurando la continuidad de la producción en regiones clave de España.
El pacto también regula la innovación y la apuesta por nuevos consumidores, como mediante los vinos desalcoholizados: los productos con hasta 0,05 % de alcohol podrán etiquetarse como “sin alcohol” y los que tengan 0,5 % o más, con reducción mínima del 30 % respecto a su graduación original, como “alcohol reducido”.
Herranz destacó también que “estas normas permitirán a las bodegas españolas adaptarse a nuevas demandas de los consumidores y ampliar su oferta sin perder calidad ni reconocimiento de sus marcas.”
El acuerdo provisional, una vez ratificado, permitirá que estas medidas y fondos entren en vigor desde el inicio de la próxima cosecha de 2026 (campaña 2026/27), asegurando que España, como uno de los principales productores europeos, pueda beneficiarse plenamente de estas herramientas.
Herraz recalcó, por último que “hemos cumplido nuestro objetivo de ofrecer al sector condiciones justas y estables, reforzando su capacidad para superar la crisis, proteger nuestra tradición vitivinícola y mantener la competitividad de los vinos españoles en Europa y el mundo”.
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