8 DE mayo DE 2026
José Vicente Mateos del Castillo. Country Manager Areté Iberia
Esta semana ponemos el foco en dos mercados agroalimentarios que, tras una fase de marcada presión bajista, empiezan a mostrar señales de cambio: la patata y el cacao. En ambos casos, el giro de los precios responde a una combinación de tensiones de costes, riesgos productivos e incertidumbre internacional.
PATATA
En el mercado financiero EEX, el precio medio mensual de las patatas registró en abril un incremento del 143% respecto a marzo, interrumpiendo así la fase deflacionista que había llevado las cotizaciones a caer un 81% desde agosto.
Según los análisis de Areté, este cambio de tendencia se explica por dos factores principales. Por un lado, las tensiones en el mercado energético y el aumento de los costes de producción.
Por otro, la previsión de una caída de la producción en la Unión Europea, estimada en un -9%, condicionada especialmente por una reducción de las superficies cultivadas del -5%.
El mercado, por tanto, empieza a descontar un escenario de menor disponibilidad, en un contexto en el que los costes siguen ejerciendo presión sobre toda la cadena productiva.
CACAO
Los precios del cacao en grano en el mercado financiero ICE Europe, después de haber registrado caídas cercanas al 80% entre comienzos de 2025 y febrero de 2026, han experimentado una marcada inversión de tendencia, con un repunte del 52% desde finales de febrero.
Según los análisis de Areté, el principal soporte del mercado procede de los riesgos vinculados a la oferta, alimentados por la incertidumbre meteorológica y por el contexto macroeconómico y geopolítico.
En particular, persisten los temores sobre la última parte de la cosecha intermedia en Costa de Marfil, que podría verse comprometida por unas precipitaciones insuficientes. Pero la preocupación más relevante se centra en la próxima cosecha principal 2026/27.
Las primeras observaciones sobre el terreno apuntan a una formación de mazorcas inferior a la media, lo que anticipa perspectivas productivas limitadas. A ello se suma la elevada probabilidad de que se produzca el fenómeno de El Niño, un factor que podría añadir presión sobre la disponibilidad futura.
Además, el aumento de los costes de los fertilizantes, vinculado al conflicto en Oriente Medio, junto con la reducción de los precios mínimos garantizados en África occidental, podría limitar las inversiones de los agricultores y, en consecuencia, afectar a la productividad durante la campaña 2026/27.
La lectura conjunta de ambos mercados confirma que, tras meses de fuertes correcciones, los precios vuelven a reaccionar ante señales de tensión en la oferta.
En la patata, el ajuste productivo europeo y los costes energéticos marcan el cambio de tono.
En el cacao, la atención se desplaza hacia la próxima campaña y hacia unos riesgos climáticos y geopolíticos que siguen condicionando las expectativas del mercado.
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