A partir del 29 de septiembre, la Comisión Europea iniciará una nueva ronda de negociaciones sobre el borrador del acuerdo de libre comercio (TLC) entre la Unión Europea y Tailandia. Según la Comisión Europea, la producción de atún es una de las prioridades de Tailandia en las negociaciones del TLC con la UE.
Al respecto, según la Asociación de Organizaciones Nacionales de Empresas Pesqueras de la Unión Europea (Europêche), la decisión de Estados Unidos de aumentar los aranceles para Tailandia probablemente aumentará este interés en el mercado europeo, por lo que solicita la exclusión de los productos de atún de este acuerdo, dado que existe un riesgo de desestabilización comercial, acentuado por el incremento de las tasas norteamericanas al país asiático.
Para Europêche, con casi 450.000 toneladas de atún enlatado, Tailandia es el principal productor y exportador mundial de atún enlatado y en conserva, representando más del 22% de la producción mundial y más del 29% de las exportaciones mundiales.
Entre 2020 y 2023, la UE importó anualmente cerca de 40.000 toneladas de productos pesqueros de Tailandia, a pesar de los aranceles vigentes del 24% sobre los lomos de atún y el atún enlatado.
Incluso sin preferencias arancelarias, Tailandia sigue siendo uno de los principales proveedores del mercado de la UE.
Además, los aranceles adicionales impuestos recientemente por Estados Unidos a Tailandia aumentan aún más la necesidad de que Tailandia acceda al mercado de la UE libre de aranceles, así como el riesgo de que los productores de atún de la UE se enfrenten a una competencia agresiva.
Conceder acceso libre de impuestos a los productos de atún tailandeses afectaría gravemente a la competitividad de la industria atunera comunitaria, recalca Euopêche.
Modelo europeo amenazado por la competencia desleal
En el competitivo mercado mundial del atún, la flota atunera europea de cerco es reconocida como un modelo de sostenibilidad y responsabilidad. La flota respeta cuotas estrictas, está monitorizada 24/7 por VMS, embarca sistemáticamente observadores científicos, lo que supone una cobertura del 100%, y aplica un riguroso control, seguimiento y supervisión.
Además, sus estándares ambientales y sociales están certificados por el sello MSC, cumpliendo con los requisitos del Convenio 188 de la OIT, verificados por el Estado del pabellón, así como con las normas AENOR (APR) y AFNOR.
Estas normas requieren una alta inversión y la convierten en la flota atunera más cara del mundo. Los buques de la UE deben competir en aguas y mercados internacionales con flotas extracomunitarias que no respetan los mismos estándares, o incluso practican la pesca INDNR (pesca ilegal, no declarada y no reglamentada).
El sector atunero de la UE genera más de 25.000 empleos directos en toda la UE, especialmente en regiones con una alta dependencia de la pesca. Estos empleos e inversiones se verían amenazados por la liberalización arancelaria de los productos de atún tailandeses.
Además, esto socavaría las cadenas de suministro de la UE establecidas con sus socios de África Occidental y Oriental en virtud de los Acuerdos de Asociación Económica, entre ellos Costa de Marfil, Seychelles y Mauricio.
Europêche recalca la amenaza de que productos de atún de baja calidad y estándares bajos ingresen a los supermercados de la UE.
En concreto, añade esta Asociación, Tailandia presenta deficiencias estructurales preocupantes, como el hecho de que su industria procesadora importa masivamente atún entero de países con prácticas opacas en materia de sostenibilidad y cumplimiento sanitario (incluidos Taiwán, China, Corea del Sur e Indonesia).
A pesar de que Tailandia ha ratificado el Convenio 188 de la Organización Internacional del Trabajo, no lo ha aplicado ni ha ratificado otros convenios internacionales importantes sobre derechos humanos y trabajo en el mar.
La última auditoría de la Comisión Europea en 2023 destacó fallas persistentes en materia de salud y seguridad alimentaria en Tailandia, revelando su incapacidad para garantizar estándares que cumplan con los requisitos europeos.
La UE y sus contradicciones: un llamado al sentido común
La pesca europea se enfrenta a las paradojas de la UE: mientras ésta sigue imponiendo regulaciones cada vez más restrictivas a sus propias empresas, al mismo tiempo permite la importación de productos que no cumplen esas mismas normas, señala Europêche.
Ante esta observación, Europêche insta a la Unión Europea a excluir los productos de atún del proyecto de acuerdo de libre comercio con Tailandia y a mantener unas normas de origen estrictas.
Esto contribuirá a preservar el sector atunero europeo y garantizará la igualdad de condiciones para los productores de la UE. De no ser posible, como en otros TLC, sería obligatorio aplicar normas de origen estrictas: solo para el pescado obtenido íntegramente, sin acumulación.
Para Xavier Leduc, presidente de Europêche Tuna Group, "los lomos y las latas de atún procesados en Tailandia, procedentes de pesquerías asiáticas de baja calidad, representan una amenaza directa para las flotas europeas sostenibles, que se enfrentan a costes más elevados debido a sus rigurosos controles, estándares sociales y ambientales. Un Tratado de Libre Comercio con Tailandia que permita la entrada de productos de atún libres de impuestos a la UE solo agravaría el desequilibrio existente, perjudicando aún más a las flotas europeas y socavando la competencia leal".
Asimismo, Anne-France Mattlet, directora de Europêche Tuna Group, señaló que "con la normativa actual, la UE no puede impedir que el atún de baja calidad entre en el mercado comunitario, pero no debe permitir su entrada libre de impuestos ”.
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