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El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

Periódico Digital Qcom.es: El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

16 DE mayo DE 2018

Proteína vegetal 'made in EU' (II)

A efectos prácticos, cualquier medida de apoyo que se adopte para impulsar las proteínas vegetales en una Unión Europea tendrá que esperar a que esta necesidad perentoria encuentre reconocimiento y traducción presupuestaria en la próximo reforma de la Política Agrícola Común (PAC) posterior a 2020.

En el informe Denanot se defiende que los futuros pagos asociados voluntarios de la PAC puedan concederse a todos los cultivos proteicos en todas las regiones, y no solo en las zonas con dificultades, y que se autoricen estas producciones en las Superficies de Interés Ecológico  (SIE), tanto en la agricultura convencional, como ecológica, así como que se introduzca un componente leguminosas en el sistema de rotación en los cultivos herbáceos.

En otros términos, esto debería suponer una extensión de la base de apoyo (más hectáreas) y, por tanto, del presupuesto destinado a impulsar los cultivos de proteaginosas en la UE, de tal forma que sean más competitivos y rentables de producir para los agricultores. Para sustituir las actuales importaciones de soja en la UE “deberíamos contar con el equivalente a casi 17 millones de hectáreas de este cultivo”, se añade en el documento.

Para empezar, la Eurocámara cuestiona la actual prohibición del uso de fitosanitarios en los cultivos proteicos declarados como SIE, que entró en vigor este mismo año, al considerar que esta medida, incluida en el capítulo agrícola del Reglamento “Ómnibus”,  podría desincentivar y reducir la siembra de cultivos, como las leguminosas  y la soja, justo en el momento en que se busca la forma de potenciarlos en la UE para reducir la dependencia de las importaciones de países terceros que se destinan principalmente a la alimentación animal.

De  hecho, los eurodiputados inciden en que estos cultivos, que fijan el nitrógeno en el suelo, pueden ayudar a los agricultores a reducir el uso de fertilizantes y, con ello, sus costes de producción y el impacto sobre el medio ambiente.

Otro de los puntos clave que se incluye en esta estrategia europea es que la misma debería servir para reducir la elevada dependencia que tiene la UE de determinados orígenes de las proteínas vegetales. En la resolución se critica el monocultivo sudamericano de soja, principalmente de Argentina y Brasil, ya que implica cambio de uso de las tierras, deforestación, erosión de los suelos, contaminación por uso excesivo de pesticidas…etc.).

Se propone dar más preferencia (política de vecindad) a la producción de los países vecinos de la Unión Europea, principalmente de los países del Este de la UE, incluido Ucrania, siempre que cumplan con una serie de requisitos en materia medioambiental (como, por ejemplo, que las materias primas estén libres de Organismos Modificados Genéticamente –OMG-) y social.

Esta demanda contrasta con la actual negociación de acuerdo comercial entre la UE y Mercosur que, como parece lógico, debería traer una mayor flexibilidad para la entrada de estas producciones en el mercado comunitario.

Otro aspecto clave en el que incide el informe parlamentario en la necesidad de una política de investigación para impulsar el cultivo y la producción propia de oleo-proteaginosas a medio y largo plazo. La UE no ha mostrado nunca una gran determinación para llevar a cabo acciones de investigación a largo plazo y para encontrar soluciones que rebajen la fuerte dependencia exterior de proteínas vegetales. La inversión en investigación pública es muy importante para los cultivos poco desarrollados que interesan poco o nada al sector privado.

Proteína  importada

Desde el inicio de la campaña (1 de julio de 2017) hasta el 7 de mayo pasado, la UE-28 había importado un total de 41,81 millones de toneladas de semillas, harina/torta y aceite de cultivos proteaginosos, un 1% más que en las mismas fechas de la campaña anterior.

De estas compras, 11,41 millones (-4%) fueron habas de soja; 3,7 millones (-2%) semillas de colza y 459.059 toneladas (-40%) semillas de girasol. Además, importó 19,15 millones de toneladas d harina (+4%), de las que 15,77 millones (+4%) fueron de soja; otras 153.729 toneladas (-11%) de colza y 3,22 millones (+7%) de girasol, junto con otros 7,12 millones (+4%) de aceites oleaginosos.

España es uno de los principales países importadores de la UE para cubrir sus necesidades de alimentación animal, sobre todo la de cría intensiva de porcino, aves y bovino. Ocupa en términos históricos el segundo lugar, con un 20% del total, solo superado por Países Bajos que, a través del Puerto de Rotterdam, el de mayor tráfico del mundo, compra la materia prima para luego reexportarla tal cual o transformada a otros países de la UE o a países terceros, y está por delante incluso de Alemania, que ocuparía el tercer lugar.

En el periodo indicado, nuestro país importó 2,77 millones de toneladas de habas de soja (24,3% del total UE); 33.851 tm de semilla o pipa de girasol (7,5%); casi 1,67 millones de harina de soja (10,6%); 13.993 tm de harina de colza; 478.698 tm de harina/torta de girasol (14,8%); 33.897 tm de aceite de soja; 14.823 tm de aceite de colza; 421.747 t de aceite de girasol (29,5%) y 1.588.828 tm de aceite de palma (29,8%).

Brasil, con 4,18 millones de toneladas (36,6%) es el mayor proveedor de la UE de haba de soja, seguido de Estados Unidos, con 3,92 millones (34,4%), Canadá, con 1,29 millones (11,3%), Paraguay, con más de un millón (8,9%), etc. En cambio, en harina de soja, el primer puesto es para Argentina, con 7,18 millones de toneladas (45,6%), seguido de Brasil, con 6,3 millones (40,1%) y Paraguay, con 840.310 tm (5,3%).

En otros cultivos proteínicos, Ucrania lidera el envío a la UE de colza, con 1,68 millones de toneladas (45,7%); harina/torta de girasol, con 2,16 millones (67,1%), aceite de girasol, con 1,29 millones (90,7%), y aceite de soja, con 66.179 tm (28,9%).  

La Federación Rusa ocupa el primer puesto en los envíos de harina de colza, con 67.412 tm (43,9%) y de aceite de  colza, con 50.567 tm (36,3%), por delante, aunque cerca de Ucrania, con 57.405 t (37,3%) y 48.212 tm (34,6%), respectivamente.

Los envíos de pipa de girasol son liderados por Moldavia, con 329.270 tm (70,5%), seguido de lejos por Ucrania, con 27.893 tm (6,1%) y Estados Unidos, con 27.082 t (6%). Por último, la importación de aceite de palma es  liderado por Indonesia, con 2,48 millones de toneladas (46,6%), seguido de Malasia, con 1,23 millones (23,2%).  

RECOMENDACIONES DE LA FEDERACIÓN EUROPEA DE FABRICANTES DE PIENSOS (FEFAC) AL PLAN DE PROTEÍNAS DE LA UE

La Federación Europea de Fabricantes de Alimentos Compuestos para Animales (FEFAC) considera muy adecuado el Plan de Proteínas que la Comisión Europea quiere poner en marcha para reducir el déficit de autoabastecimiento comunitario.  No obstante, insiste en que el Plan tiene que tener como objetivo la producción de proteína de calidad, caracterizada por el perfil de aminoácidos, digestibilidad, concentración de proteínas y presencia de anti-nutrientes.

Para su logro, ha elaborado 7 recomendaciones:

1. Plan de acción a largo plazo: que mejore la competitividad de la producción propia de piensos en la Unión Europea.

2. Nuevas o mejores herramientas que analicen los impactos de las políticas que influyen en la oferta de fuentes de proteína doméstica usado en alimentación animal. Políticas como la PAC, la directiva de energías renovables, la implementación del Acuerdo de Parías COP 21, la Economía Circular, junto a otras políticas relacionadas con la protección de cultivos y su selección.

3. Operatividad de la herramienta FeedMod, que debería actualizarse de forma habitual y utilizarse para evaluar con precisión las tendencias en la demanda de proteínas animales y en requerimientos de aminoácidos para la cabaña ganadera comunitaria.

4. Incluir la producción de forraje y el pastoreo en el balance de proteínas de la UE, pues son las fuentes más importantes de proteínas vegetales para la alimentación de rumiantes.

5. Desarrollo de un modelo regional de oferta de proteínas, que refleje patrones específicos de demanda de cada zona y esté vinculado con medidas de “greening” (reverdecimiento).

6. Fomentar la investigación que relacione la nutrición animal con la mejora de los cultivos, de forma que se dé respuesta a los desafíos actuales, identificados e la calidad de la proteína, como niveles de concentración, perfiles de aminoácidos, factores antinutricionales, etc. de las fuentes de proteínas vegetales, como la soja, la colza y el girasol.

7. Igualdad de condiciones para el mercado de piensos no modificados genéticamente. Este debate entre OMG y no OMG no tiene impacto en la calidad de la proteína y los requisitos para la ganadería, pero podría afectar negativamente a la competitividad de la producción de alimentos de la UE, debido al mayor coste de fuentes de proteínas no OMG.

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