24 DE junio DE 2026
Según informó la Red de Alerta Sanitaria y Veterinaria (RASVE) del Ministerio de Agricultura, las autoridades veterinarias de la Junta de Castilla y León notificaron cuatro nuevos focos de enfermedad de Newcastle, aunque todos ellos secundarios por proximidad geográfica al primer foco detectado la semana pasada en el municipio vallisoletano de la Aldea de San Miguel.
Dos de las nuevas granjas afectadas corresponden a gallinas ponedoras en el municipio de La Pedraja del Portillo (comarca de Valladolid) situados en el radio de 10 km del foco nº 2026/7 previamente confirmado el 15 de junio.
El tercero en una granja de broilers localizada en el municipio de Montemayor de Pililla (comarca de Valladolid) y el cuarto en una granja de ponedoras en el municipio de Íscar (comarca de Olmedo), todos ellos en la provincia de Valladolid.
El número total de focos de enfermedad de Newcastle notificados en la zona es de 5. Las dos granjas de gallinas ponedoras del municipio de La Pedraja de Portillo se encontraban vacunadas, según la información recibida; pertenecen al mismo titular, localizándose a pocos metros de distancia entre ellas y, por tanto, están epidemiológicamente relacionadas.
Ambas tienen un censo aproximado de 29.500 y 49.000 animales y la sospecha vino derivada de la vigilancia activa realizada tras la detección del foco nº 2026/7, sin presentar sintomatología clínica en ninguna de ellas.
La tercera granja de broilers no se encontraba vacunada frente a la enfermedad y tiene un censo aproximado de 9.000 broilers de 44 días de edad.
La sospecha de la enfermedad vino derivada de la comunicación el pasado 17 de junio de síntomas compatibles con la enfermedad y un aumento de mortalidad de un 40% del censo aproximadamente, siendo del mismo titular que la explotación de Aldea de San Miguel en la que se realizó sacrificio preventivo.
La cuarta granja de gallinas ponedoras, que se encontraba vacunada frente a la enfermedad según la información recibida, tiene aproximadamente un censo de 38.650 gallinas y la sospecha se comunicó el 17 de junio tras observarse disminución en la puesta de huevos y un ligero aumento de mortalidad.
En todos los casos, las muestras tomadas por parte de los Servicios Veterinarios Oficiales (SVO) de la Junta de Castilla y León se remitieron al Laboratorio Central de Veterinaria de Algete, Laboratorio Nacional de Referencia de la enfermedad de Newcastle en España, donde se confirmó por PCR la presencia de una cepa velogénica del virus.
Los SVO han adoptado inmediatamente las siguientes medidas, establecidas en el Reglamento Delegado (UE) 2020/687 de la Comisión Europea:
• Inmovilización inmediata de las granjas afectadas desde la fecha de sospecha.
• Realización de la encuesta epidemiológica con objeto de conocer el posible origen y granjas en riesgo por movimientos de personas y vehículos.
• Se está procediendo a realizar el vacío sanitario de las granjas confirmadas y la destrucción de cadáveres, pienso y demás materias contumaces que pudieran vehicular el virus en una planta de tratamiento autorizada.
• Establecimiento de una zona de restricción alrededor de los focos. En los radios de 3 km y 10 km hay 7 y 44 explotaciones comerciales con censo, respectivamente.
No existe en principio relación epidemiológica alguna con los 10 focos notificados desde el mes de diciembre en la provincia de Valencia, y donde ante la ausencia de nuevos focos y los resultados favorables de la vigilancia, se han levantado las medidas de restricción desde el lunes 22 de junio.
Desde el MAPA se recomienda reforzar la vigilancia pasiva, tanto en granjas avícolas como en aves silvestres, notificando a los servicios veterinarios oficiales cualquier sospecha de enfermedad, así como reforzar las medidas de bioseguridad en las granjas avícolas, especialmente aquellas medidas destinadas a evitar el contacto con aves silvestres, incluyendo las medidas de profilaxis sanitaria, en particular la aplicación de adecuados programas de vacunación frente a la enfermedad.
Aunque la vacuna no proteja al 100%, sí que reduce el riesgo de que las aves se infecten, así como reduce la cantidad de virus excretado en las aves vacunadas e infectadas, por lo que limita el riesgo de diseminación del virus a nuevas granjas. Información adicional relacionada con la enfermedad se puede encontrar en el siguiente enlace:
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