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El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria
 

Periódico Digital Qcom.es: El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

20 DE julio DE 2026

¿Qué piensan los consumidores sobre la implantación del Sistema de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR) de envases?

La Confederación Española de Cooperativas de Consumidores y Usuarios, Hispacoop, presentó recientemente el primer estudio sobre la implantación del Sistema de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR) de envases desde la visión de las personas consumidoras.

En una reciente jornada sobre “La implantación del SDDR: visión de los consumidores”, celebrada en Madrid, esta entidad presentó un estudio pionero, elaborado por la propia organización, en el que analiza por primera vez en España el grado de conocimiento, la aceptación y las preferencias de la ciudadanía ante la próxima puesta en marcha del Sistema de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR).

La sesión reunió a representantes tanto de las Administraciones públicas, organizaciones sociales, sectores económicos vinculados a la alimentación y las bebidas, y a la gestión de residuos, como a profesionales, expertos y entidades comprometidas con la transición hacia un modelo de producción y consumo más sostenible. 

Y lo más importante, sirvió para situar a las personas consumidoras en el centro del debate sobre el futuro SDDR, una perspectiva que hasta ahora apenas había sido abordada de forma sistemática y que Hispacoop quiso aportar como organización representativa de las personas consumidoras y usuarias.

En este sentido, la presidenta de HISPACOOP, María Asunción Bastida Sagarzazu, fue la encargada de abrir la jornada subrayando que ningún sistema de economía circular funciona si no consigue integrarse de forma clara, comprensible y viable en la vida cotidiana de la ciudadanía, y que resulta imprescindible incorporar la perspectiva de las personas consumidoras desde el inicio del diseño del modelo.

A continuación, intervinieron Natalia Moreno Sánchez, subdirectora general de Coordinación y Cooperación de la Dirección General de Consumo, en el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, que abordó la protección de las personas consumidoras, el consumo sostenible y su contribución a la economía circular, y Miguel Aguado Arnáez, socio director de B LEAF, que analizó el contexto y los retos del futuro SDDR desde la percepción ciudadana.

La presentación del estudio “Las personas consumidoras ante la implantación del SDDR”, una investigación inédita impulsada y realizada por Hispacoop, corrió a cargo de Carmen Redondo Borge, que dirige las Relaciones Institucionales de la organización.

El trabajo, basado en 1.600 encuestas telefónicas a población mayor de 18 años realizadas entre el 9 y el 26 de mayo de este año, pasa por ser la primera radiografía cuantitativa de cómo se sitúa la ciudadanía española ante el futuro SDDR y arroja una conclusión clara: la ciudadanía no parte de cero. Existe una cultura doméstica de separación de residuos consolidada, ya que el 86% separa en casa los envases de plástico, metálicos y briks y el 87% utiliza al menos una vez por semana el contenedor amarillo.

El estudio constata además que conservar los envases sin aplastar no supondría un problema de espacio para la mayoría de las personas, dado que cada hogar dispone, por término medio, de 3,5 cubos o espacios diferentes para separar. Solo un 12% reconoce que no podría guardarlos.

El SDDR, por tanto, no debe plantearse como una corrección del comportamiento ciudadano, sino como una evolución de un compromiso ya existente.

Respaldo social

Los datos de la amplia encuesta vienen a confirmar también que existe un respaldo social amplio al futuro sistema: una vez explicado su funcionamiento, el 71% de las personas consumidoras apoya su implantación frente al 16% que la rechaza, de modo que el apoyo multiplica por cuatro al rechazo.

Ese respaldo se fundamenta en la percepción de los beneficios ambientales y colectivos del modelo, mientras que la oposición se ancla en fricciones logísticas y económicas, según señala Hispacoop.

Entre las motivaciones para sumarse al SDDR, la ecológica es la principal (43%), seguida muy de cerca por la económica (38%), dos palancas que en el estudio se recuerda que no compiten, sino que se complementan: la fuerza del SDDR reside precisamente en combinar ambas dimensiones, ecología y economía.

En cuanto al diseño operativo, la conveniencia se confirma como factor crítico del éxito. Las personas consumidoras asocian la devolución al momento de la compra: el 87% prefiere entregar los envases en supermercados o tiendas de proximidad y el 83% aprovecharía esa misma ocasión para hacerlo.

La conclusión es directa: la devolución debe ocurrir donde ocurre la compra, sin desplazamientos adicionales y de forma integrada en las rutinas habituales.

A ello se suma la preferencia por fórmulas de reembolso inmediato del depósito, como las transacciones digitales inmediatas (Bizum) o la devolución en metálico directamente en caja, frente a opciones más demoradas. 

La liquidez y la inmediatez generan confianza, y la transparencia en la recuperación del depósito se perfila como uno de los activos fundamentales para la aceptación del sistema.

El estudio también pone el foco en los posibles cambios en la conducta de compra: un 26% de las personas consumidoras modificaría sus hábitos eligiendo productos con envase de menor depósito si este variara según tamaño o material.

Aunque predomina la estabilidad en los hábitos de consumo, el dato apunta a un posible desplazamiento de la demanda hacia envases sin depósito, con ventaja potencial para el vidrio, un efecto que el sistema debería vigilar a corto y medio plazo para evitar distorsiones.

No debilitar el reciclaje existente

Por el contrario, el SDDR no debilitará el reciclaje existente. Frente al temor de que el nuevo sistema desplace otros hábitos de separación, los datos lo descartan con claridad: solo un 2% de las personas dejaría de separar el resto de los envases no sujetos al SDDR.

La cultura de reciclaje está suficientemente consolidada como para convivir con el nuevo modelo, que complementa al sistema actual sin sustituirlo y que incluso podría reforzar el hábito de separación en quienes ya reciclan.

El principal desafío, en cambio, se sitúa en el terreno de la información y la comunicación. Un 77% de las personas consumidoras manifiesta algún tipo de duda sobre el SDDR, referida fundamentalmente a su funcionamiento, su implementación y la logística general.

El apoyo, por tanto, existe; lo que falta es información.

El estudio concluye que la comunicación será tan importante como la propia infraestructura del sistema y que el éxito exigirá una operativa rápida, cómoda e integrada en el ciclo de compra, acompañada de una pedagogía clara que despeje las dudas y refuerce la confianza ciudadana.

Con esta investigación, Hispacoop aporta evidencia propia al debate público sobre la futura implantación del Sistema de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR) y reivindica que las personas consumidoras no deben ocupar únicamente el último eslabón de la cadena, sino formar parte del diseño del sistema desde el inicio.

La organización recordó, al cierre de la jornada, que la implantación del SDDR requerirá diálogo, coordinación y corresponsabilidad entre Administraciones públicas, sectores económicos implicados como industria, fabricantes, distribución, comercio y gestores de residuos, junto con organizaciones de consumidores como representantes de la sociedad civil. 

Resumen ejecutivo del estudio“Las personas consumidoras ante la implantación del SDDR”

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