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El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

Periódico Digital Qcom.es: El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

19 DE septiembre DE 2025

De la sequía al diluvio: la creciente irregularidad del ciclo del agua

Según un reciente informe de la Organización Meteorlógica Mundial (OMM), el ciclo del agua se está volviendo cada vez más irregular y extremo, con fluctuaciones que van desde precipitaciones intensas a períodos de sequía, y en el que también se ponen de relieve los efectos en cascada que tienen tanto el exceso como la escasez de agua sobre las economías y la sociedad.

Este último informe sobre el estado de los recursos hídricos mundiales destaca los efectos en cascada que tiene tanto el exceso, que provoca desastres territoriales e inundaciones, como la escasez de agua (sequía, malas cosechas, hambruna).

También que solo un tercio de las cuencas hidrográficas a nivel mundial presentaron condiciones normales durante 2024 y que por tercer año consecutivo, todas las regiones glaciares del mundo registraron pérdidas por deshielo. En el resto, los valores registrados fueron superiores o inferiores a lo normal, lo cual es un reflejo de un desequilibrio claro por sexto año consecutivo.

En 2024 se observó, por tercer año consecutivo, una pérdida generalizada de masa glaciar en todas las regiones. Muchas regiones de pequeños glaciares ya han alcanzado o están a punto de superar el denominado pico de agua, es decir, el punto en el que un glaciar alcanza su tasa máxima de escorrentía anual, tras lo cual esta disminuye como resultado del retroceso del glaciar, según la OMM.

La cuenca del Amazonas y otras partes de América del Sur, así como el sur de África, se vieron afectadas por episodios de sequía grave en 2024, mientras que en África central, occidental y oriental, y en partes de Asia y Europa central, se registraron condiciones más húmedas de lo normal, según se desprende del informe.

Según afirmó Celeste Saulo, secretaria general de la OMM, “el agua es indispensable para nuestras sociedades, impulsa nuestras economías y sustenta nuestros ecosistemas. Sin embargo, los recursos hídricos mundiales están sometidos a una presión creciente, y los peligros relacionados con el agua —cada vez más frecuentes y devastadores— tienen un efecto cada vez mayor sobre nuestras vidas y nuestros medios de subsistencia”. 

“Es más importante que nunca, añadió Saulo, disponer de información fiable y con base científica, ya que no se puede gestionar lo que no se mide. En este sentido, el informe de la OMM sobre el estado de los recursos hídricos mundiales en 2024 responde al compromiso de la Organización de proporcionar tales conocimientos”.

En este informe se ofrece una evaluación autorizada de la disponibilidad de los recursos mundiales de agua dulce, en particular flujos fluviales, embalses, lagos, aguas subterráneas, humedad del suelo, nieve y hielo, y revela la necesidad perentoria de mejorar la monitorización y el intercambio de datos en este ámbito.

“Es fundamental seguir invirtiendo y estrechar la colaboración en materia de intercambio de datos para subsanar las lagunas de este seguimiento para no correr el riesgo de actuar a ciegas”, declaró Celeste Saulo.

La OMM calcula que unos 3.600 millones de personas carecen de acceso adecuado al agua al menos durante un mes al año —cifra que previsiblemente aumentará hasta superar los 5.000 millones de aquí a 2050, según datos de ONU-Agua—, y el mundo sigue muy lejos de alcanzar el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS 6) relativo al agua limpia y el saneamiento.

¿Cuáles son mensajes clave?

-Anomalías en el caudal fluvial medio en 2024 en comparación con el período 1991-2020, calculadas a partir de datos de caudal modelizados obtenidos de un conjunto de simulaciones de 12 sistemas mundiales de modelización hidrológica.

-Condiciones climáticas: 2024 fue el año más caluroso desde que existen registros y comenzó con un episodio de El Niño que afectó a las principales cuencas hidrográficas. Ello contribuyó a las sequías que se produjeron en el norte de América del Sur, la cuenca del Amazonas y el sur de África.

Se observaron precipitaciones superiores a la media en las zonas central y occidental de África, en la cuenca del lago Victoria en África, así como en Kazajstán y el sur de Rusia, en Europa central, en el Pakistán y el norte de la India, en el sur del Irán y en el noreste de China.

-Ríos y lagos: En los últimos seis años, apenas un tercio de las cuencas hidrográficas del mundo presentaron caudales normales en comparación con la media de 1991-2020. Esto significa que dos de cada tres cuencas sufren exceso o déficit de agua, lo que refleja un ciclo hidrológico cada vez más irregular. 

Se observaron caudales muy por debajo de lo normal en cuencas fluviales clave, como las de los ríos Amazonas, San Francisco, Paraná y Orinoco en América del Sur, y las de los ríos Zambeze, Limpopo, Okavango y Orange en África meridional.

Se registraron inundaciones en amplias zonas de África occidental, en particular en las cuencas de los ríos Senegal, Níger y Volta, y el lago Chad. En Europa central y en parte de Asia, el caudal de los ríos fue superior al normal, y en algunas de las cuencas más importantes, como la del Danubio, el Ganges, el Godavari y el Indo, se produjeron episodios de crecidas.

En prácticamente la totalidad de los 75 lagos principales de todo el mundo objeto de análisis se alcanzaron temperaturas superiores o muy superiores a lo normal en julio, lo que afectó a la calidad de sus aguas.

Las tendencias en materia de afluencia a los embalses, aguas subterráneas, humedad del suelo y evapotranspiración pusieron de manifiesto la existencia de contrastes regionales: mientras que en las zonas más húmedas, por ejemplo en partes de Europa y la India, se observaron recargas, en algunas partes de África, América y Australia persistieron los déficits.

La extracción excesiva de agua subterránea sigue siendo un problema en algunas zonas, puesto que reduce la disponibilidad futura de agua para las comunidades y los ecosistemas y aumenta la presión sobre los recursos hídricos mundiales.

Solo el 38% de los pozos (de una muestra de 37.406 pozos de 47 países que aportaron datos sobre aguas subterráneas) presentaron niveles normales; el resto registró abundancia excesiva o escasez de agua.

Glaciares: 2024 fue el tercer año consecutivo en el que se registró una pérdida generalizada de hielo en todas las regiones glaciares. En total se perdieron 450 Gt, lo que equivale a un enorme bloque de hielo de 7 km de altura, 7 km de ancho y 7 km de profundidad, o un volumen de agua suficiente para llenar 180 millones de piscinas olímpicas.

Tal cantidad de agua de deshielo supone un aumento del nivel del mar a escala mundial de unos 1,2 milímetros en tan solo un año, lo que conlleva un mayor riesgo de inundaciones para cientos de millones de personas que viven en zonas costeras.

Se registraron pérdidas de masa sin precedentes en los glaciares de Escandinavia, Svalbard y el norte de Asia, mientras que otras regiones, como el Ártico canadiense y la periferia de Groenlandia, experimentaron pérdidas más moderadas. En los glaciares colombianos, situados dentro de la región tropical, la pérdida de masa alcanzó el 5 % en 2024.

Fenómenos extremos: En 2024, la zona tropical de África registró precipitaciones inusualmente intensas, en comparación con su promedio histórico, que provocaron aproximadamente 2 500 víctimas mortales y 4 millones de personas desplazadas.

Europa sufrió sus inundaciones más extensas desde 2013, y un tercio de las redes fluviales registró caudales que superaron el umbral de crecida “elevado”.

En Asia y el Pacífico se registraron ciclones tropicales y lluvias sin precedentes que se cobraron la vida de más de 1 000 personas. Brasil padeció múltiples fenómenos extremos de forma simultánea: mientras que en el sur del país se produjeron inundaciones catastróficas que causaron 183 muertes, la cuenca del Amazonas siguió asolada por la sequía de 2023, que afectó al 59 % del territorio nacional.

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