16 DE diciembre DE 2025
La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) llevó a cabo un estudio, subvencionado por el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, en en que se revisan las propuestas de las cadenas de distribución en relación con las políticas y prácticas en materia de sostenibilidad y despercicio alimentario en supermercados y comercios.
El objetivo era conocer qué medidas se estaban adoptando para fomentar la sostenibilidad y prevenir el desperdicio; qué pasaba con los alimentos que llegan a su fecha de consumo preferente o de caducidad, cómo se gestionan para evitar que se tire la comida...etcétera.
Además, esta organización llevó a cabo un 'mistery shopping' sobre el terreno, entendido como la técnica de investigación de mercados donde una persona, el "cliente misterioso", se hace pasar por un cliente normal para evaluar de forma objetiva la calidad del servicio y la experiencia en un establecimiento o empresa.
La OCU recalca que, cada año, toneladas de alimentos acaban en la basura. Sin embargo, la lucha contra el desperdicio alimentario es una prioridad y nos concierne a todos. Y recuerda que el propósito recogido en la Directiva Marco de Residuos contempla para 2030 una reducción del 30% per cápita de los residuos alimentarios conjuntamente en la venta minorista y otros tipos de distribución de alimentos, en los restaurantes y servicios de restauración y en los hogares, también frente a la media anual de 2021-2023.
Se adoptan medidas para no tirar la comida en los hogares, instituciones y colectividades, industria, restauración, señala esta organización, que se pregunta sobre qué pasa con los comercios y sobre cuáles son las políticas y prácticas en materia de prevención del desperdicio alimentario en el canal de distribución minorista
Para ello, la OCU realizó un exhaustivo estudio, con el apoyo del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, que se centra en las 10 cadenas de supermercados de implantación nacional y local, seleccionadas por su cuota de mercado y representatividad territorial: Ahorramás, Alcampo, Aldi, Carrefour, Consum, Dia, El Corte Inglés, Eroski, Lidl y Mercadona.
Revisaron cuáles son las medidas adoptadas, tanto en acciones visibles para el consumidor, como en lo relativo a información y sensibilización, así como el compromiso social, para alcanzar los objetivos contemplados en la normativa.
Además, completaron la información con un estudio sobre el terreno para saber qué pasa realmente en los supermercados con los alimentos que se acercan a su fecha de consumo preferente o caducidad. Y, para ello, visitaron supermercados de las 10 cadenas seleccionadas del estudio en 5 ciudades (Barcelona, Bilbao, Madrid, Sevilla y Valencia).
El análisis de los resultados obtenidos a partir del trabajo de campo, permitieron evaluar la aplicación real de las políticas de reducción del desperdicio alimentario en los establecimientos visitados.
Políticas de sostenibilidad y desperdicio 0 en cadenas de supermercados
El pasado 20 de marzo de 2025 fue aprobada la Ley de Prevención de las Pérdidas y el Desperdicio Alimentario, una norma vinculada con los objetivos de sostenibilidad de la Agenda 2030, esto es, la reducción del 50% del desperdicio en la venta minorista y en manos de los consumidores, y del 20% en la cadena de suministro.
Muchas de las acciones que aparecen en esta ley ya venían aplicándose de manera voluntaria (como las donaciones a los bancos de alimentos, la reducción de precios en productos cercanos a su fecha de consumo en los supermercados o la posibilidad de que el cliente se lleve a casa la comida no consumida en el restaurante), pero, ahora, con la ley en la mano, serán obligatorios.
La OCU señala lo que deberán hacer tiendas y supermercados para combatir el desperdicio de alimentos
Así, obligatoriamente deberán:
-Tener un plan de prevención de las pérdidas y desperdicio alimentario.
-Hacer convenios de donación: promover acuerdos para donar los excedentes de alimentos a entidades y organizaciones sociales sin ánimo de lucro o bancos de alimentos.
-Evitar prácticas que hagan inservible el alimento, lo conviertan en "no apto para el consumo".
Además, se propone que, de manera voluntaria, se adopten algunas “buenas prácticas”, como:
-Venta de productos de fecha corta, con la fecha de consumo preferente o de caducidad próxima
-Promover el consumo sostenible, incentivar la compra de productos de temporada, de proximidad, ecológicos o ambientalmente sostenibles, y también de productos "feos".
-Informar al consumidor sobre seguridad y beneficios de consumir productos imperfectos y consejos para planificar menús, interpretar bien las fechas, cocina de reaprovechamiento, etc.
-Formación a trabajadores y voluntarios en prevención y reducción del desperdicio alimentario.
-Campañas de sensibilización sobre impacto económico, social y ambiental del desperdicio.
-Colaboración con proyectos sociales (inserción laboral, atención a colectivos vulnerables, etc.)
Hemos enviado un cuestionario a las 10 cadenas de supermercados, indagando sobre sus políticas en relación a la sostenibilidad, para saber cuáles eran las acciones visibles en la tienda, cómo informaban y cuál era su grado de compromiso social.
¿Qué están haciendo los supermercados (y cómo)?
En lo que respecta a medidas de sostenibilidad adoptadas, la OCU detectó en su estudio muchas diferencias, que se explican sobre todo por la amplitud de medidas visibles en tienda y en la existencia de objetivos públicos.
Recalca que la información y las recetas están bastante extendidas, pero no bastan, añade esta organización, si no se acompañan de acciones claras y medibles.
Indica también que no todas las cadenas están en el mismo punto: Alcampo, Carrefour, seguidas por Lidl, son las cadenas que están más avanzadas.
Para la OCU, el liderazgo lo ejercen las cadenas que combinan bien dos cosas: por un lado, acciones visibles en tienda que ayudan de verdad al cliente a evitar tirar comida.
Las herramientas más usadas son Packs antidespilfarro, descuentos claramente señalizados para fecha corta, líneas de productos “feos” y nuevos productos elaborados de excedentes.
No solo importan las medidas, según esta organización, sino también cómo se presentan: el precio y la ubicación deben estar claros para que los consumidores las encuentren y las aprovechen.
¿Qué hacen los supermercados con la comida que caduca?
Una de las medidas más habituales es ofrecer unos precios especiales, más rebajados, en aquellos productos que tienen una "fecha corta", es decir, están a pocos días de caducar o de alcanzar su fecha ideal de consumo preferente.
Para ver la situación real, visitamos establecimientos de las 10 cadenas del estudio en 5 ciudades. La situación observada fue muy variable, pero la OCU destaca que:
-En Ahorramás, Alcampo, Aldi, Consum y Lidl es muy común encontrar productos con algún tipo de rebaja ligada a su próxima caducidad. Es decir, en estas enseñas el consumidor se encuentra de forma sistemática con este tipo de alimentos rebajados: la práctica de ofrecer una última oportunidad de venta antes de retirar el producto forma parte visible del día a día del establecimiento.
-En DIA, Carrefour, Eroski y Mercadona es frecuente encontrar este tipo de descuentos, pero no siempre: en algunas tiendas de esas cadenas no se ha adoptado esta práctica.
-En los establecimientos del Grupo El Corte Inglés es excepcional que haya este tipo de ofertas.
¿Qué tipos de productos tienen descuentos por cercanía a la fecha de caducidad o consumo preferente?
-Los productos cárnicos y de charcutería son, con diferencia, los que presentan una mayor frecuencia de descuentos: están en 2 de cada 3 los supermercados visitados.
-Pescados y mariscos, junto con las frutas, verduras y platos preparados, presentan porcentajes similares, situándose en torno al 38–39 % de los supermercados.
-Por el contrario, las categorías de lácteos y bollería y otros productos muestran una presencia sensiblemente menor. Esto puede explicarse porque, o bien su rotación es más alta, o porque las políticas de descuento se aplican con menor frecuencia en estos segmentos.
¿Dónde se ubican estos productos rebajados?
Más allá de comprobar si los supermercados aplican o no descuentos a los productos próximos a su fecha de caducidad o consumo preferente, la OCU considera importante analizar dónde se sitúan esos productos dentro del propio establecimiento
En el conjunto de la muestra, casi 3 de cada 4 casos sitúan los productos rebajados mezclados con artículos sin descuento, en su lineal habitual: en Ahorramás, Aldi, Consum, Día y Mercadona los productos con fecha corta se encontraban mezclados con el resto, compartiendo balda con artículos sin rebaja y sin urgencia de consumo. Estas cadenas apuestan más por integrar el producto rebajado en la compra ordinaria.
Otros agrupan en un stand o zona específica dedicada a “fecha próxima”: así sucede habitualmente en Carrefour, que en la mayoría de las tiendas visitadas recurre a un stand o ubicación concreta para los productos de próxima fecha de caducidad o consumo preferente.
Aquí el mensaje al consumidor es distinto: el descuento se convierte casi en una sección propia, un lugar al que se puede acudir de forma deliberada para buscar oportunidades antes de seguir con el resto de la compra.
En algo más de un 10%, conviven distintos modelos en la misma tienda:
Alcampo combina tres modelos: en una parte de las tiendas los productos rebajados están en un stand, en otra se mezclan en el lineal, y en un porcentaje nada despreciable conviven ambas fórmulas. El resultado es una experiencia muy variable según el establecimiento.
Eroski mantiene sobre todo la lógica del producto mezclado, pero con algunas tiendas que incorporan stand específico y otras que usan simultáneamente ambas opciones.
Lidl también presenta un patrón híbrido: predominan los productos mezclados, pero en una fracción relevante de tiendas se refuerza con un espacio específico y, en otras, con un doble emplazamiento.
En las tiendas del Grupo El Corte Inglés donde había producto rebajado, que son muy pocas, se observó un modelo doble, con productos tanto en un espacio específico como en su ubicación original, ya rebajados.
En general, señala la OCU, la norma es que el consumidor tenga que “descubrir” el producto con descuento entre los demás; la excepción es encontrar un rincón claro y reconocible de “oportunidades de última hora”.
El lío de las fechas
A veces se indica la fecha de caducidad, otras veces de consumo preferente, en ocasiones no indican a qué se refiere la fecha que aparece… Esta diversidad de formatos tiene consecuencias muy directas, porque cuando la fecha está claramente identificada, el comprador puede ajustar su decisión: asumir un descuento sabiendo que el producto es seguro hasta la fecha de caducidad, o valorar si acepta una posible pérdida de calidad posterior a la fecha de consumo preferente, señala la OCU.
Sin embargo, cuando la fecha no se define, la reacción más probable es la prudencia: muchos consumidores optarán por no comprar. Otras veces, si hay disparidad en la manera de indicarlo, se genera una sensación de incoherencia que tampoco ayuda a construir confianza.
¿De cuánto es el descuento?
Tan importante como el descuento es cuándo se decide hacerlo y de qué cuantía es, indica esta organización de consumidores.
Así, señala, hay establecimientos que esperan casi hasta el último día para bajar el precio, cuando apenas queda margen para que el producto encuentre comprador, mientras que otros adelantan la rebaja y ofrecen una ventana de consumo más holgada, acompañada o no de un descuento significativo.
En el estudio realizado por la OCU sobre el terreno comprobaron que cuando al producto le queda un solo día de vida comercial, el descuento medio ronda el 35%, con valores que oscilan entre aproximadamente un 15% y un 50%.
Con dos días de margen la situación es muy parecida: el descuento medio se mantiene en torno al 33%, y el abanico vuelve a situarse entre un 20% y un 50%.
Cuando aún restan tres días para la fecha de caducidad, la media baja a alrededor del 26%, y con cuatro o más días el descuento se sitúa en torno al 24%.
En cualquier caso, la OCU ha podido ver que solo en la mitad de los casos analizados se deja claro que la rebaja se debe a la próxima fecha de caducidad o de consumo preferente (indicando fecha de consumo próxima, fecha de caducidad próxima o Desperdicio Cero).
En el resto, es como una simple “oferta más”, sin que el comprador sepa si el descuento obedece a una estrategia promocional, a un defecto de presentación o a la cercanía de la fecha límite.
En general, la OCU concluye que en los supermercados se lucha contra el desperdicio alimentario pero con sistemas poco armonizados.
Propuestas de OCU para un "Desperdicio 0"
A partir de los resultados de este estudio, realizado con el apoyo del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, desde OCU se proponen algunas medidas concretas para la mejora de la sostenibilidad y la prevención del desperdicio. Esas recomendaciones son:
Para las cadenas
-Fijar objetivos públicos de reducción del desperdicio alimentario que superen el listón europeo (−30% per cápita en retail/restauración/hogares).
-Estandarizar la información “anti-desperdicio”.
-Adoptar una señalización única.
-Establecer una política de precio clara (tramos −10%/−30%/−50%).
-Ubicación junto al resto de productos para facilitar su elección en la compra habitual (carnes, pescados, yogures, ensaladas…) o en espacios independientes para productos de uso esporádico (dulces, bollos, etc.).
-Escalar palancas de acciones visibles para las personas consumidoras:
-Extender los descuentos por fecha corta.
-Consolidar las líneas de “productos feos” con garantías y mensajes positivos sobre calidad y seguridad.
-Ofrecer productos “cero desperdicio” elaborados a partir de excedentes (cremas, caldos, pan tostado del día anterior)
-Crear packs antidespilfarro o colaborar plataformas del tipo Too Good to go.
-Cuando la norma lo permita, cambiar de "caducidad" a “consumo preferente” en los productos de marca de distribución.
-Campañas y medidas formativas e informativas.
Para los consumidores
Al respecto, la OCU ofrece una serie de consejos para evitar tirar la comida, tales como:
-Planifica tus menús y compra con lista. Si sabes que lo vas a cocinaren breve, prioriza productos con fecha próxima.
-Recuerda que “consumo preferente” no es caducidad: muchos productos son comestibles después de esa fecha si han mantenido su calidad.
-Compra productos con descuento por fecha próxima de consumo y prioriza consumirlos pronto.
-Aprovecha los “productos feos”, aprovéchalos: son igual de seguros que los convencionales y ayudan a que menos comida acabe en la basura.
-Busca packs antidespilfarro o apóyate en Apps como Too Good To Go para rescatar alimentos aptos que, de otro modo, se tirarían.
-Gestiona bien la nevera: rota productos, congela e incluye en tu menú recetas para aprovechar las sobras.
Vídeo OCU: Desperdicio alimentario: lo que compras importa más de lo que crees
Acceso a los informes completos sobre 'Políticas de distribución' y sobre 'Gestión del desperdicio en supermercados' en www.ocu.org
Fotos interior: www.ocu.org
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