3 DE marzo DE 2023
Ángel Marques Ávila. Periodista
El comercio ha sido tradicionalmente una vía de desarrollo y comunicación entre sociedades. En este sentido, el comercio alimentario en las zonas rurales se ha enfocado como fuente de aprovisionamiento para la alimentación de las zonas urbanas.
La estructura de la distribución de proximidad organizada en España (hipermercados, supermercados y autoservicios) suma más de 23.500 puntos de venta en toda España, una red equiparable a la de las farmacias o los colegios. En el medio rural, esta red de establecimientos donde hacer una compra completa, variada y a precios competitivos supera los 6.000 puntos de venta, de los que el 99,5% son supermercados.
No obstante, el desarrollo económico y la especialización de nuestros agricultores y ganaderos ha ido configurando zonas y territorios muy eficientes y competitivos en la producción de determinados tipos de alimentos y, al mismo tiempo, la población de las zonas rurales ha dejado de estar empleada en labores agrícolas y ganaderas fundamentalmente, para también desempeñar trabajos en el ámbito de la industria o de los servicios.
De esta manera, las zonas rurales se han ido convirtiendo paulatinamente en las últimas décadas en territorios necesitados también de la prestación de una actividad comercial minorista moderna y desarrollada.
MOVIMIENTO
Para el presidente de la Asociación de Cadenas Españolas de Supermercados (ACES), Aurelio del Pino, el impacto de la actividad de los supermercados en las zonas rurales, tiene para este alto ejecutivo, dos puntos de vista. En primer lugar, como elemento de transformación y modernización de la producción agraria y ganadera. Y, en segundo lugar, como actores para la mejora de la calidad de vida de la población rural a través de su actividad minorista.
Para la Asociación de Cadenas Españolas de Supermercados (ACES), el concepto de cadena de valor agroalimentaria ha estado siempre presente. "Desde siempre, hemos entendido esta noción de generación de valor para el consumidor a lo largo de todo el proceso de producción, transformación y comercialización; y del papel que juegan las cadenas de distribución organizadas por su contacto directo con el consumidor, ya que la distribución organizada, en sus distintos formatos comerciales, es responsable del 73% del consumo alimentario en los hogares, según los datos del panel de consumo alimentario del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación", afirma.
Para Ignacio García Magarzo, director general de la Asociación Española de Distribuidores, Autoservicios y Supermercados (ASEDAS), la alta capilaridad del supermercado de proximidad en España en la totalidad del territorio se explica por el propio modelo de distribución que tenemos en nuestro país. "El hecho de que la gran mayoría de los consumidores, vivan donde vivan, tenga varias opciones donde hacer una compra de alimentación completa, variada, segura y a precios competitivos muy cerca de sus casas, a una distancia de unos 15 minutos en las zonas más aisladas, es debido a las condiciones estructurales de nuestro sistema de distribución alimentaria. Éste viene definido por el equilibrio entre formatos y entre modelos empresariales, entre los que destaca la gran la fortaleza de las cadenas regionales que, con el apoyo de las centrales de compra y de la distribución mayorista, compiten en surtido y en precio", comenta.
REJUVENECIMIENTO
Un 35,4% de los establecimientos de retail gran consumo alimentario han sido inaugurados o reformados, según los datos acumulados de los cuatro últimos ejercicios (2019-2022). Las compañías del sector han abierto o reformado más de 2.000 puntos de venta en 2022 (a falta de precisar el dato definitivo). A las 810 aperturas de nueva planta se suman otras 1.260 inversiones menores entre adquisiciones, adhesiones a redes de franquicias, cambios de enseñas y reformas
El retail de gran consumo alimentario está presente de forma directa en 3.487 municipios españoles, donde residen el 96,6% de los habitantes del país. Se supera holgadamente el 90% de cobertura de población de forma generalizada y se asegura la inexistencia de “desiertos alimentarios”.
Los desiertos alimenticios tienen una grave incidencia en la salud de las personas porque, en los países en los que existen, los consumidores se ven obligados a recorrer grandes distancias para acceder a alimentos variados, especialmente frescos. El factor de tener un acceso fácil y cercano a una compra de alimentación completa facilita el acceso a una dieta equilibrada y adaptada a las necesidades nutricionales de cada persona o familia. Además, más allá de los aspectos relacionados con la salud, la distribución de proximidad tiene una incidencia positiva en términos medioambientales al reducir las distancias recorridas para hacer la compra. "Calculamos que el 90 por ciento de nuestros clientes acuden a la tienda a pie y los que tienen que coger el coche lo hacen en trayectos cortos que reducen el número de kilómetros recorridos y, por tanto, de emisiones", afirma.
Las compañías de supermercados y autoservicios asociadas a ASEDAS son más representativas en las localidades de menor tamaño, entornos rurales en los que el comercio ejerce una función vertebradora del territorio poniendo al alcance de sus habitantes los productos de primera necesidad. En 2022, casi el 22% de las aperturas de nueva planta se ubicaron en municipios por debajo de los 10.000 habitantes, segmento en el que actualmente se ubican el 30% de los establecimientos del sector.
RENTABILIDAD ORGANIZATIVA
La rentabilidad es una condición necesaria en cualquier modelo empresarial. La distribución alimentaria en España se encuentra entre las primeras de Europa en términos de eficiencia, aunque la rentabilidad está condicionada por nuestro carácter muy intensivo en empleo, el cote logístico y el energético (sobre todo este año). Pero no todo es rentabilidad económica. Tenemos un compromiso de ser sostenibles socialmente, para lo que debemos serlo también económicamente. Además de los factores de equilibrio y competitividad que presenta nuestra distribución, hay que destacar los avances tecnológicos en materia de logística, de conocimiento del consumidor y el gran dinamismo en términos de empleo. Todo ello son factores que contribuyen a asegurar la triple sostenibilidad -económica, medioambiental y social- también en los supermercados que operan en zonas rurales.
La vertebración territorial es un objetivo de país y la distribución alimentaria está en condiciones de contribuir a alcanzarlo al acercar un servicio esencial, como es el acceso a la alimentación, a todos los consumidores, vivan donde vivan. La distribución alimentaria es un factor de equilibrio territorial por su capacidad de fijar población y de generar riqueza y empleo allí en las zonas donde opera. Los agricultores que viven en zonas rurales no solo son nuestros proveedores, sino también nuestros clientes. "Necesitamos que les vaya bien y que la cadena sea sostenible para asegurar también los negocios de nuestras empresas", afirma Ignacio.
La distribución alimentaria es un sector muy dinámico en cuanto al empleo. Solo las empresas de ASEDAS, que representan el 75 por ciento de la superficie de la distribución de alimentación, emplean a más de 322.000 personas. Por lo tanto, la apertura de un supermercado o de un autoservicio en una zona rural es un importante motor para el empleo no solo directo, sino también indirecto por su contribución a la fijación de población.
También es muy destacable el autoempleo que se genera en torno a esta actividad. En este sentido, según el I Informe de Distribución de Proximidad en España, las más de 600 nuevas franquicias y comercio asociado que se abrieron en España generaron alrededor de 2.300 empleos. Éstas, en un alto número, abrieron en zonas necesitadas de servicios, como son las rurales. De hecho, en el año 2021, casi el 20 por ciento de las aperturas de nueva planta se ubicaron en municipios por debajo de los 10.000 habitantes, segmento en el que actualmente se ubican el 27 por ciento de los establecimientos del sector.
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