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El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria
 

Periódico Digital Qcom.es: El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

25 DE marzo DE 2026

La UE es cada vez más dependiente de las importaciones de pescado y marisco

La Comisión de Pesca (Comisión PECH) del Parlamento Europea realizó recientemente un estudio en el que se analiza cómo afectan las importaciones de pescado y marisco a la capacidad de la Unión Europea para satisfacer su demanda de estos productos: su autosuficiencia y su seguridad alimentaria.

Así, compara los costes de producción, la competitividad y la innovación de los productores de la Unión con los de terceros países y explora medidas estratégicas para reforzar la resiliencia de los alimentos procedentes del mar de la Unión, en consonancia con el Pacto Verde Europeo y la Estrategia De la Granja a la Mesa.

Estado del autoabastecimiento

El autoabastecimiento de la Unión Europea en materia de productos del mar ha disminuido de forma constante, siendo del 37,5% en 2022. Esta cifra oculta una mayor dependencia, ya que gran parte de las capturas de especies pelágicas de la Unión (como la caballa y el arenque) se exporta, mientras que otras especies se importan, se señala en dicho estudio.

Si se excluyen las exportaciones, la producción interior de la Unión solo cubre el 14,2% del consumo total de alimentos procedentes del mar, lo que significa que las importaciones suministran más del 80% de lo que consumen los europeos.

La inflación, el Brexit y las perturbaciones del suministro, derivadas de la guerra entre Rusia y Ucrania, han exacerbado los costes y reducido el consumo, empujando a los consumidores hacia alimentos marinos más baratos e importados.

La situación varía según los grupos de productos:

-Atún: se captura principalmente fuera de las aguas de la Unión; el autoabastecimiento se redujo al 29% en 2022, debido al aumento del libre comercio y de los contingentes arancelarios autónomos para abastecer a las fábricas de conservas de la Unión.

-Peces demersales (bacalao, merluza, abadejo de Alaska): solo el 20% procede de la Unión; las cuotas y el descenso de las poblaciones han reducido los desembarques de la Unión en un 43% desde 2020.

-Salmónidos: casi todo el salmón consumido es importado (principalmente de Noruega y Chile); la trucha sigue produciéndose principalmente en la Unión.

-Pequeñas especies pelágicas: en otros tiempos la Unión era autosuficiente, pero ahora la autosuficiencia está en retroceso; las exportaciones de bacaladilla y las importaciones de sardina y anchoa distorsionan los equilibrios.

-Bivalvos (mejillones, ostras): ha sido tradicionalmente un grupo fuerte, pero las pérdidas provocadas por factores climáticos y la competencia de Chile están erosionando la cuota de mercado.

-Crustáceos (camarones): alta dependencia de las importaciones (el autoabastecimiento está en torno al 12 %), con poco margen para la expansión de la producción de la Unión.

Competitividad de la pesca de captura

La pesca de captura de la Unión se enfrenta a costes de producción más elevados y a una menor productividad en comparación con los principales competidores de terceros países, se señala en el estudio.

Los salarios representan alrededor del 33% de los ingresos, más elevados que en Marruecos, India, Ecuador y China, pero más bajos que en Islandia y Noruega.

Los costes de combustible representan alrededor del 21% de los ingresos. Incluso con exenciones fiscales, las flotas de la Unión se enfrentan a costes más elevados que muchos terceros países.

La productividad es otro factor de la competitividad de los alimentos marinos: Noruega e Islandia compensan los elevados costes de los insumos con flotas eficientes y modernas con altas tasas de capturas por esfuerzo, mientras que las flotas de la Unión están envejeciendo y la inversión en ellas es insuficiente.

Marruecos, el mayor proveedor de la Unión de pescado y marisco procedente de la captura salvaje, tiene menores costes energéticos y laborales, lo que hace que sus sardinas en conserva sean más baratas que sus equivalentes de la Unión.

Las aguas marroquíes son además muy productivas, en particular en las disputadas aguas del Sáhara Occidental, pero han sido sobreexplotadas por flotas nacionales y extranjeras, lo que ahora amenaza la sostenibilidad de los recursos.

Así pues, los consumidores y las empresas de transformación de la Unión dependen de importaciones con una legalidad y una integridad ecológica inciertas.

Aproximadamente la mitad de las importaciones de alimentos procedentes del mar de la Unión se benefician de aranceles reducidos en virtud de acuerdos comerciales o de contingentes arancelarios autónomos, lo que ayuda a las empresas de transformación.

Los grupos industriales critican la falta de requisitos en materia laboral y de sostenibilidad en los regímenes comerciales actuales, y piden disposiciones más estrictas que garanticen una igualdad de condiciones.

Competitividad de la acuicultura

Por otro lado, según este estudio, la producción acuícola de la Unión se ha estancado en torno al millón de toneladas y suministra solo el 10% de los alimentos marinos consumidos en la Unión.

El crecimiento se ve limitado por los elevados costes, la complejidad de la normativa y el limitado acceso al espacio y al agua.

En el caso de los peces de aleta, los piensos (alrededor del 43% de los costes totales) es el mayor insumo, seguido de los animales de cría (juveniles, 11%), los salarios (9%) y la energía (3%).

Los precios de los piensos han aumentado considerablemente desde 2020, debido a la inflación y a la escasez de materias primas.

Los costes energéticos y salariales siguen siendo sustancialmente más elevados en la Unión que en competidores como Turquía y Chile.

La lubina y el besugo turcos proceden de un sector acuícola integrado verticalmente, que produce cuatro veces más lubina y besugo que la Unión (cuyo principal productor es Grecia).

Los costes laborales y energéticos son mucho más bajos (electricidad 0,04 EUR por kWh frente a 0,19 EUR por kWh en Grecia).

Los piensos y los juveniles también son más baratos debido al suministro local y a las economías de escala.

Los precios de los productos son similares en ambos mercados, pero Grecia se centra en nichos Premium, mientras que las exportaciones turcas dominan el volumen de transacciones.

La competencia de Chile y el estrés climático han reducido la autosuficiencia de la Unión por lo que se refiere a los mejillones del 80% (2019) al 70% (2022).

La producción chilena de mejillón se ha multiplicado por diecisiete desde el año 2000 y actualmente supera el volumen de exportaciones de la Unión.

Los costes medios de producción son de 0,69 EUR por kilogramo frente a 0,74 EUR por kilogramo en Galicia, gracias a la automatización, las economías de escala y salarios más bajos.

Los mejillones chilenos se dirigen a los mercados de productos transformados y congelados, mientras que los productores gallegos se centran en la venta de productos frescos de primera calidad con denominación de origen protegida.

Innovación e inversión en acuicultura

Debido a que la pesca de captura se ve restringida por límites biológicos, la innovación acuícola es vital para mejorar la autosuficiencia en materia de alimentos marinos de la Unión.

Dos vías prometedoras son:

• La cría de moluscos en alta mar, lo que puede ampliar la capacidad, pero se enfrenta a obstáculos técnicos, ambientales y reglamentarios.

• Los sistemas de recirculación para la acuicultura, que permiten la cría de peces en un entorno controlado (incluidas especies no autóctonas), aunque los elevados costes de capital limitan la expansión.

Entre los mecanismos de financiación figuran Horizonte Europa, el FEMPA y el apoyo del Banco Europeo de Inversiones (BlueInvest), pero la fragmentación de los marcos nacionales y la lentitud de la concesión de licencias siguen disuadiendo la inversión privada.

Recomendaciones estratégicas

El estudio de la Comisión PECH del Parlamento Europeo presenta una serie de recomendaciones estratégicas detalladas relacionadas específicamente con la competitividad de la producción pesquera de la Unión, que se analizan con más detalle en el último capítulo.

1. Aumentar el apoyo directo, abordar las limitaciones e introducir para los operadores del sector pesquero mecanismos de financiación innovadores con vistas a las transiciones ecológica y digital.

2. Desarrollar una estrategia tecnológica específica para la pesca a fin de introducir mejoras de eficiencia mediante la inteligencia artificial (IA), las herramientas digitales y la automatización en el sector pesquero y su gobernanza.

3. Hacer mayor hincapié en el crecimiento y la diversificación de la acuicultura de la Unión.

4. Estudiar un posible reajuste estratégico a largo plazo de la acuicultura de la Unión con vistas a adaptarse a las consecuencias previstas del cambio climático y beneficiarse de ellas.

5. Apoyar el desarrollo de la coexistencia entre la acuicultura, las comunidades locales y otras actividades económicas marinas.

6. Desarrollar un enfoque coordinado y orientado a las misiones para fomentar la inversión en acuicultura, enmarcando la acuicultura en el Pacto Verde y la economía azul.

7. Garantizar que las importaciones de alimentos marinos sean coherentes con el compromiso de la Unión con el desarrollo sostenible en los acuerdos comerciales.

8. Ampliar las normas de comercialización y el etiquetado destinado a los consumidores para incluir criterios de sostenibilidad.

Nota: Esta información solo es la la síntesis del estudio titulado «Assessing the impact of seafood imports on EU self-sufficiency» (Evaluación de los efectos de las importaciones de alimentos marinos para la autosuficiencia de la Unión Europea).

Estudio completo [EN]: https://bit.ly/45hMejO

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