20 DE febrero DE 2026
Según la Unión de Pequeños Agricultores (UPA), 'no ahorraremos ningún esfuerzo en defender los intereses de los olivareros frente a las maniobras especuladoras de los grandes operadores del sector'.
UPA se ha personado en el procedimiento abierto en relación con la norma de comercialización del aceite de oliva para la campaña 2025/26 como representante de los intereses de los agricultores, “el eslabón más débil, que sufre con mayor virulencia los vaivenes de un sistema que en la actualidad solo beneficia a los que entienden el negocio como una mera especulación donde todo vale para ganar más dinero”.
Desde UPA califican como “difícil de entender” que cuatro organizaciones, como son la Asociación Española de la Industria y el Comercio Exportador del Aceite de Oliva (ASOLIVA), la Asociación Nacional de Industriales, Envasadores y Refinadores de Aceites Comestibles (ANIERAC), la Federación Española de Industriales Fabricantes de Aceite de Oliva (INFAOLIVA), y las Almazaras Federadas de España, que representan los intereses de los grandes operadores del sector, hayan actuado de esta manera, “atendiendo a los discursos grandilocuentes de sus dirigentes, sobre la importancia de tener un sector estable y bien organizado”.
Desde UPA anuncian que “no se quedarán parados ante esta actitud”, que demuestra a su juicio “un nulo respeto a la labor de los agricultores y en particular a los olivareros tradicionales, que son los que han puesto al sector como líder mundial con sus producciones de alto valor y excelente calidad”.
Según esta organización agraria, 'no estaría mal que esas empresas, que en conversaciones particulares apuestan claramente por un camino de colaboración diferente al mostrado al recurrir la norma, se mostraran en contra de esta maniobra'.
UPA asegura que el sector “merece grandes operadores que sean la punta de lanza en cuanto a comercialización de producto generando valor”.
Sin embargo, añde esta organización, “por desgracia en la actualidad pasa justo lo contrario, donde pequeñas cooperativas o empresas están haciendo todo el trabajo por la generación del valor con calidad en su producto, mientras que los grandes se dedican a aprovecharse de este trabajo”.
Para UPA, el olivar tradicional, con costes de producción más elevados, y que proporciona los verdaderos aceites de oliva virgen extra (AOVE), indispensables para ofertar esa calidad del oro líquido, es el que finalmente paga la factura de la comercialización sin valor, tan extendida entre el sector envasador español, que contrasta con las estrategias de nuestros competidores mundiales”.
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