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El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

Periódico Digital Qcom.es: El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

15 DE abril DE 2021

Informe del Cambio Climático en el Mediterráneo y la alimentación

Dr. Robert Savé Monserrat. Investigador emérito (Experto en vitivinicultura y cambio climático)   

A principios de año fue publicado y a finales de enero presentado al Ministerio de transición Ecológica y Reto Demográfico, el primer estudio sobre la realidad  climática y por ende emergencia social y su impacto en la Cuenca Mediterránea, el cual se ha desarrollado por la colaboración sinérgica de un equipo internacional de expertos, cercano a los 190, entre los que se encuentra el autor de esta nota, y que han estudiado diferentes derivadas del cambio climático en distintos ámbitos de la vida (www.medecc.org/first-mediterranean-assessment-report-mar1/) en esta zona del planeta.

Este muestra, como este mar tan nuestro, casi cerrado y en el que ha se ha generado y crecido una importante población y cultura des de hace muchos siglos, es un lugar en el que las temperaturas se incrementan más que en otros lugares del mundo, lo cual se puede constatar por las orientaciones y explicaciones que nos dan cotidianamente AEMET, SMC y COPERNICUS entre otras organizaciones de meteorología, lo cual a su vez, constatamos personalmente, en episodios recientes, como el Gloria o el Filomena, que se basan en el cambio climático (www.medecc.org/video-on-climate-change-in-the-mediterraaen-and-medecc-brut/) y afectan de acuerdo al cambio global.

De hecho, así se detalla en el mismo informe, "Es prácticamente seguro que la superficie del mar continuará calentando durante el siglo XXI, entre 1 y 4 ° C según el escenario (emisión baja o alta de gases de efecto invernadero), y es probable que las aguas profundas se calienten más en el Mediterráneo que en otros mares / océanos océanos del mundo, lo que se hace patente, por la valoración de la serie histórica de temperaturas desde 1860, que muestra como esta ha aumentado ya en 1,5 grados”.

Uno de los ámbitos en los que más impacta el cambio climático es en la alimentación, debido a la importante afectación de la agricultura mediterránea, tal como la entendemos en la actualidad.

En este sentido, las pescadoras, ganaderas y agricultoras, son arte y parte, causa y efecto, pero también son el primer eslabón de la cadena alimentaria, que en muchos casos y ocasiones, es el más débil, lo cual se acrecienta en condiciones de cambio climático, como muestra el apartado Alimentación del presente informe (www.medecc.org/wp content/uploads/2020/11/MedECC_MAR1_3_2_Food.pdf).

Así, se muestra que la cuenca mediterránea, donde estamos, solo produce ahora, un 21% de las necesidades en proteína para nuestra alimentación directa e indirecta, vía ganadería…a lo que deberemos añadir, como mínimo un recorte productivo de un 17% por el cambio climático, por incremento de la sequia, por reducción de la pluviometría, pero sobre todo por el incremento en la evapotranspiración.

También el incremento térmico genera y generará importantes cambios fenológicos en las especies, no siempre acompasados entre ellas, lo que incide en el equilibrio eco sistémico, que tiene una visualización en las plagas / enfermedades y sus vectores, huéspedes y controladores, en el equilibrio depredador / presa entendido como hasta ahora.

Otro destacable cambio asociado al incremento térmico diurno y nocturno, son las variaciones metabólicas, que redundan en la calidad de los frutos, cosechas, en sus características organolépticas y nutricionales importantes para la alimentación humana y animal.

A su vez, como medida adaptativa compensatoria, se prevé que la demanda de riego aumentará entre un 4 y un 18% de aquí a 2100.

Todo lo cual repercute de una manera directa en la ganadería y en la dependencia de esta de productos lejanos con altas cargas en carbono asociado.

La pesca debido a lo sobreexplotación ha perdido cerca del 50% de las especies que había en 1950, reduciéndose el tamaño de las restantes entre un 20 y un 30% por cambios térmicos y nutricionales, tanto atribuibles al cambio global, como al cambio climático (el incremento de la temperatura del agua genera hipoxia, la acidificación del agua, afecta al desarrollo de moluscos…), previéndose una reducción cercana al 20% en peces e invertebrados de consumo común para el 2050.

Todo ello, se agranda negativamente por el cambio demográfico (que deberá revisarse a raíz de la COVID 19), especialmente el crecimiento de los grandes centros urbanos, que podría hacer aumentar la demanda de alimentos entre un 22 y un 74%.

La realidad no es buena y las proyecciones no son halagüeñas, todo el mundo o sabe, por ello, se plantea en el informe, que ha llegado el momento de aplicar de una manera incontestable, medidas de adaptación y mitigación al cambio climático en el sector agroalimentario.

Para hacerlo y bien, se dispone de suficiente información objetiva, contrastada, junto con profesionales altamente cualificados, como para empezar un cambio profundo de nuestro sector agroalimentario, de nuestro modelo alimentario, entre otros motivos, porque sabemos que el primer eslabón de la cadena de la salud es la alimentación…en otras palabras, nos va la vida social entendida como hasta ahora.

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